El Papa León XIV a los miembros de la Misericordie: "Sed faros de caridad y esperanza en el mundo"
El Pontífice recibe en el Vaticano a la histórica confederación italiana y subraya que su servicio se basa en la espiritualidad, la ayuda al prójimo y la adaptación

Misericordie
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El Papa León XIV se ha reunido este sábado 14 de febrero con los miembros de la Confederazione Nazionale delle Misericordie d'Italia, una histórica organización de voluntariado, en una audiencia celebrada en el Vaticano. Durante su discurso, el Pontífice ha recordado la historia centenaria de la institución, destacando que sus pilares fundamentales son la espiritualidad, la caridad y una constante atención a las necesidades contemporáneas.
Un legado de ocho siglos
Las raíces de las Misericordias se hunden en el siglo XIII, un periodo de notables conflictos dentro de la Iglesia y la sociedad italiana. Fue entonces cuando San Pedro de Verona inspiró a un grupo de laicos católicos para que abrazaran un camino de servicio y devoción. Este movimiento, nacido en el corazón de Italia, no tardó en expandirse, extendiendo su labor primero a Portugal y, posteriormente, cruzando el océano hasta llegar a América.
La espiritualidad como pilar fundamental
El Papa ha subrayado que la espiritualidad es la base de toda la organización. "La semilla de la que ha brotado y crecido el gran árbol del que formáis parte es, por tanto, de naturaleza sacramental —se basa en el bautismo— y, por lo tanto, moral y ascética", afirmó el Pontífice, remarcando el origen sagrado del compromiso de sus miembros. En este sentido, invitó a la confederación a seguir cultivando la formación cristiana de sus integrantes a través de la oración, la catequesis y la fidelidad a los sacramentos, con especial mención a la misa dominical y la confesión.
Dentro de este marco, León XIV elogió la reciente introducción de los "Custodios de la Misericordia", una figura compuesta por laicos dedicados a animar y formar a otros voluntarios en su propio camino de fe. Este rol, según el Papa, refuerza el sentido de comunidad y misión compartida dentro de la organización. "Su ministerio —dijo— se ejerce y se recibe en un clima de corresponsabilidad, afectuosa pertenencia y comunión, en el que todos son protagonistas en un esfuerzo común por crecer en la perfección cristiana".
Caridad activa y adaptación a los tiempos
El segundo pilar destacado por el Papa ha sido la práctica de la caridad desinteresada, una constante en la larga historia de las Misericordias. El Pontífice ha recordado que sus miembros están presentes en las situaciones más extremas, como guerras o desastres naturales, donde dan un poderoso testimonio del Evangelio de la caridad entre todos los estratos de la sociedad, sin distinción.
No os limitáis a “hacer por”, sino que os comprometéis a “caminar con”, reconociendo en los demás a hermanos y hermanas, cada uno con su dignidad y su historia""
El Papa ha puesto en valor el modo en que la organización entiende el servicio. "No os limitáis a ‘hacer por’, sino que os comprometéis a ‘caminar con’, reconociendo en los demás a hermanos y hermanas, cada uno con su dignidad y su historia", señaló. Este enfoque resalta la importancia de la empatía y el acompañamiento frente a la mera asistencia. El Papa continuó su discurso elogiando la constante adaptación de la confederación a las necesidades cambiantes de la sociedad, trabajando siempre con un profundo celo comunitario por el bien de los demás.
A lo largo de los siglos, las necesidades de las personas han evolucionado, y la Confederazione Nazionale delle Misericordie d'Italia ha sabido transformarse para acompañar esas nuevas realidades. Esta capacidad de adaptación, según el Pontífice, es clave para mantener vivo el carisma original de la institución, asegurando que su labor siga siendo relevante y efectiva en el mundo contemporáneo. Se trata de una herencia de flexibilidad y compromiso que garantiza la continuidad de su misión.
Aspirad a crecer en espíritu, y a servir con alegría y sencillez, evitando toda lógica de poder""
Como conclusión a su encuentro, el Papa León XIV animó a todos los laicos cristianos a vivir intensamente su fe a través de la práctica concreta de la caridad, convirtiéndose en auténticos mensajeros de esperanza, caridad y paz. Les instó a mantener el foco en el crecimiento interior y en un servicio humilde. "Aspirad a crecer en espíritu", dijo, "y a servir con alegría y sencillez, evitando toda lógica de poder, dedicados a la alabanza de Dios y al bien de aquellos que el Señor pone en vuestro camino". Unas palabras que resuenan como una guía para el futuro de la organización.





