Navidad con Santa Teresa de Jesús, 25-12-2014, por Ángel Moreno de Buenafuente

Navidad con Santa Teresa de Jesús, 25-12-2014, por Ángel Moreno de Buenafuente

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Navidad con Santa Teresa de Jesús, 25-12-2014, por Ángel Moreno de Buenafuente

La liturgia de la Palabra de Navidad es Is 9, 2-7; Sal 95; Tit 2, 11-14; Lc 2, 1-14

Gestos y señales navideños

"Un Niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre" (Lc 2, 12).

Santa Teresa de Jesús confiesa su alegría en la experiencia providente del favor de Dios: "Era tanto el gozo que tenía mi espíritu, que no me hartaba de dar gracias a nuestro Señor aquellos días, ni quisiera hacer otra cosa" (Fundaciones 24, 2).

Son días de cantar, de bendecir, de alabar. Así nos lo pide el salmista: "Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre" (Sal 95).

Santa Teresa se emocionaba cuando oía cantar bien, y al sentirse salvada: "Bienaventurados los que están escritos en el libro de esta vida. Mas tú, alma mía, si lo eres, ¿por qué estás triste y me conturbas? Espera en Dios, que aun ahora me confesaré a El mis pecados y sus misericordias, y de todo junto haré cantar de alabanza con suspiros perpetuos al Salvador mío y Dios mío" (Exclamaciones XVII, 6).

Es hora de desechar el miedo y el temor, porque la noticia es buena y permanente: -"No temáis, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo" (Lc 2,10)

Santa Teresa nos deja sentir el momento en el que el alma se sabe amada por Dios: "Llegada aquí el alma, no tiene qué temer si no es si no ha de merecer que Dios se quiera servir de ella en darla trabajos y ocasión para que pueda servirle, aunque sea muy a su costa. Así que aquí, como he dicho, obra el amor y la fe y no se quiere aprovechar el alma de lo que la enseña el entendimiento, porque esta unión que entre el Esposo y Esposa hay, la ha enseñado otras cosas que él no alcanza y tráele debajo de los pies" (Los "Conceptos del Amor de Dios 3, 3).

Te deseo que te suceda como narra el Evangelio, y sientas que te envuelve y abraza el amor divino: "La gloria del Señor los envolvió en claridad". Desde ahora todo tiene luz, todo está destinado a la gloria, tú puedes reconocerte en el Hijo de María y llenarte de gozo, y testimoniar el don del que eres partícipe, para que otros crean.

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