Entre el cielo y la tierra, título homilético para Domingo de la Ascención del Señor, B, (13-5-2018)

Entre el cielo y la tierra, título homilético para Domingo de la Ascención del Señor, B, (13-5-2018)
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Entre el cielo y la tierra, título homilético para Domingo de la Ascención del Señor,B, (13-5-2018)
"El mismo Jesús que ha sido tomado de entre vosotros y llevado al cielo, volverá como lo habéis visto marcharse al cielo" Así concluye la primera lectura que se proclama en la celebración de la misa, en esta solemnidad de la Ascensión del Señor (Hech 1,11).
Esas palabras, dirigidas a los discípulos de Jesús por dos hombres vestidos de blanco, nos invitan también a nosotros a no permanecer extasiados. La celebración de la Ascensión de Jesús a los cielos no es un motivo para la evasión de esta tierra. Es hora de regresar a la vida de cada día. Es la hora de convertir el recuerdo en esperanza y la esperanza en compromiso.
En el salmo responsorial cantamos a Dios que "asciende entre aclamaciones". Con alegría participamos de su gloria. En la carta a los Efesios se nos recuerda que el Padre de la gloria resucitó a Cristo de entre los muertos y lo ha sentado a su derecha. Que él ilumine los ojos de nuestro corazón para que comprendamos la esperanza a la que nos llama (Ef 1,17-23).
ENCARGO DE LA MISIÓN
El texto del evangelio según Marcos que hoy se proclama (Mc 16,15-20) nos invita a reflexionar sobre la misión que el Señor confía a sus discípulos: "Id al mundo entero y proclamad el evangelio a toda la creación"
DESARROLLO DE LA MISIÓN
El texto evangélico recuerda escuetamente que "después de hablarles, el Señor Jesús ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios". Una forma muy plástica para proclamar la gloria divina del Maestro. Sin embargo, no olvida a los creyentes que siguen en la tierra
– Señor Jesús, en nuestra profesión de fe confesamos que has subido a los cielos. Pero en nuestra experiencia diaria constatamos que permaneces junto a nosotros, apoyando la misión que tú mismo nos has confiado. Bendito seas por siempre, Señor. Amén.
José-Román Flecha Andrés





