La historia de Natalia en Lazos de Caná: "Quería conocer a una persona católica que se quisiera casar por la Iglesia"
Este movimiento para solteros católicos con vocación al matrimonio se expande por España y ya cosecha noviazgos y bodas entre sus miembros

Madrid - Publicado el
2 min lectura7:12 min escucha
Lazos de Caná ha surgido por la necesidad de muchos solteros que no encuentran su lugar en la Iglesia o una comunidad que les comprenda. Así lo explica Natalia Piorno, coordinadora de la iniciativa en Madrid, quien señala que el proyecto está dando muchos frutos y funcionando muy bien.
Un espacio para conocerse y compartir la fe
La iniciativa, presente en nueve ciudades de España, organiza un encuentro mensual que incluye santa misa, adoración y una sesión de formación sobre temas como la soltería, el noviazgo o el matrimonio. Según Piorno, tras la parte formal, los asistentes disfrutan de un picoteo en la parroquia y, si la hora lo permite, salen a tomar algo para seguir conociéndose.
El grupo está dirigido a solteros católicos de entre 30 y 60 años con vocación al matrimonio. "Todos tenemos esa vocación y a lo que vamos es a conocer gente que está en nuestra situación, a hacer amigos, a conocer, quién sabe, si es nuestro futuro marido o mujer", detalla la coordinadora.

Iniciativa lazos de caná
Piorno relata su propia experiencia tras varias relaciones largas que no llegaron a buen puerto: "Yo quería conocer una persona que fuera católica, que fuera como yo y que se quisiera casar por la iglesia, porque si no para mí no tenía sentido. Y yo no sabía dónde podía encontrar esto". Critica que en las parroquias suelen existir grupos de jóvenes, de matrimonios o de mayores, pero no de solteros, lo que dificulta encontrar a alguien con las mismas inquietudes.
Noviazgos, bodas y un aforo completo
El éxito de Lazos de Caná se refleja en sus frutos. Piorno afirma conocer personalmente ocho parejas de novios y dos matrimonios que han surgido del grupo, sin contar a quienes no conoce de otras ciudades. A ellos se sumará pronto su propia boda, ya que conoció a su prometido, Fernando, a través de una de las actividades.

Su prometido, Fernando, se encontraba como cooperante en Sudán del Sur y se unió a un grupo de rezo del rosario online para poder rezar en español. Ambos conectaron cuando descubrieron que sus familias eran de Zamora, una ciudad pequeña. "Y ya empezamos a hablar, hablar, y hasta ahora", recuerda.
La acogida en Madrid es tal que el aforo de 100 personas de la parroquia se llena casi siempre. Aunque algunas personas sienten "un poco de reparo" al principio, Piorno las anima a probar. "Yo le digo venid una vez, y si luego no os decidís a volver a venir, pues, no venís, pero la gente que viene, repite", asegura.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.





