La elección y la misión

La elección y la misión

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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"No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos". Las denuncias de Amós no agradaron a Amasías. Aquel sacerdote de Betel se consideraba el custodio del orden en el santuario real. Amós responde que él es solo un pastor en el reino de Judá, pero el Señor lo ha sacado de su rutina entre el rebaño para enviarlo a anunciar la justicia en el reino de Israel (Am 7, 12-15).

También en la situación actual resultan incómodos los que nos recuerdan el plan de Dios y nos alertan del peligro de desviarnos de él. Es verdad que hoy son muchos los que se proclaman profetas. Pero, al igual que Amós, el verdadero profeta no se considera como tal. Es Dios quien lo elige y envía para que anuncie un mensaje que él nunca había llegado a imaginar.

La misericordia y la felidelidad son dones de Dios que han de encontrarse en nuestra tierra. Por eso, con el salmo 84, suplicamos: "Muéstranos, Señor tu misericordia y danos tu salvación". En la carta a los Efesios se nos recuerda que Dios nos eligió en la persona de Cristo para ser santos e irreprochables ante él por el amor (Ef 1, 3-14).

DE DOS EN DOS

La tema de la elección aparece de nuevo en el evangelio. Ahora es Jesús quien elige a sus discípulos, los llama y los envía a desarrollar una triple misión: predicar la conversión, expulsar a los demonios y curar a los enfermos (Mc 6, 7-13).

LIBERTAD Y SENCILLEZ

En el texto evangélico del envío de los discípulos se incluyen dos advertencias de Jesús que tal vez sean difíciles de comprender en el ambiente de nuestra cultura:

Señor Jesús, muchas gracias por habernos enviado a tus profetas y mensajeros. Y gracias porque nos eliges también a nosotros para anunciar tu mensaje. Que tu palabra nos purifique de nuestros intereses, para que nuestra fraternidad y nuestra sencillez hagan más creíble la palabra que tú nos has confiado. Amén.

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