Romance a la Virgen del Saz de Alhóndiga, por Francisco Vaquerizo

Romance a la Virgen del Saz de Alhóndiga, por Francisco Vaquerizo
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Romance a la Virgen del Saz de Alhóndiga, por Francisco Vaquerizo
Antes de que finalice Mayo, os envío el poema que recitaré, Dios mediante, el día tres de junio, en el Santuario del Saz. Confío en que os guste y os emocione de algún modo.
ROMANCE DEL SAZ
Venimos, Madre, a tu Ermita,
para rendirte homenaje,
gozar de tu compañía
– que a ninguna es comparable -,
sentir mucho más cercanos
tus cariños maternales
e implorar tu protección
en nuestras necesidades.
Venimos, Madre, a tu Ermita,
otra vez, querida Madre,
a pedirte que intercedas,
que hagas cuanto esté a tu alcance
para que Nuestro Señor
remedie los muchos males
que la humanidad padece,
ya que solamente Él sabe
y puede poner remedio
a tantas calamidades.
Guerras, dolor, sufrimiento,
persecución, odio infame.
Hay ya demasiados sitios
donde hay demasiada sangre;
hay heridas en los cuerpos
que nunca van a cerrarse
y hay heridas en las almas
asimismo irrestañables.
Hay demasiados perdidos
que no esperan encontrarse,
demasiados abandonos,
demasiadas orfandades,
demasiados sufrimientos
y demasiada barbarie.
Suplica, Virgen Santísima,
a nuestro Señor que acabe
con el orgullo maldito,
con la soberbia innombrable
con la ambición que enloquece
a los altos gobernantes,
que, ante tamañas desagracias,
ante hechos tan lacerantes,
vuelven la vista a otro lado
y pasan de lo que pase.
Esto que te estoy diciendo,
de verdad te digo, Madre,
no son líricos ensueños
de una mente pusilánime,
no son puras entelequias
sino puras realidades,
son infortunios extremos,
son desgracias lamentables.
Te lo cuento: tres millones
de niños que pasan hambre,
un mar donde se recogen
casi cinco mil cadáveres,
sesenta y cinco millones
echados de sus hogares,
expuestos continuamente
a lo más insoportable
y espantosos atentados
en desiertos y ciudades.
¡ A esto, Madre, me refiero,
a esto me refiero, Madre!
Que se apacigüen los odios,
que los fusiles se callen,
que no se tiren más bombas,
que se detengan los tanques,
que no haya una guerra más;
que el sentido común mande,
se acaben los refugiados,
ningún humano pase hambre,
que los desplazados puedan
regresar a sus hogares,
que se repartan los bienes
y no falte nada a nadie
para vivir dignamente
como es justo y razonable.
Que con tu auxilio podamos,
imitando a nuestros padres,
volver cada año a tu Ermita
a agradecer tus bondades,
a respirar los aromas
de tus gozos maternales,
a acunar en tu sonrisa
nuestras muchas orfandades
y a implorar tu valimiento
que buena falta nos hace
para que Tú nos conduzcas
a los gozos celestiales.
¡Viva la Virgen del Saz!
¡Viva nuestra Reina y Madre!
Francisco Vaquerizo Moreno
Pentecostés de 2017
Ermita del Saz (Alhóndiga)





