El médico centroafricano que es la viva imagen del sueño de Comboni: "Volví a mi país, porque allí puedo contribuir a mejorar la salud de las personas"
El nefrólogo Cedric Ouakepone, premio Fraternidad de Mundo Negro, atiende a COPE en exclusiva junto a Jesús Ruiz, misionero y obispo de Mbaiki (República Centroafricana)

Cedric Ouanekpone, premio Mundo Negro a la Fraternidad, en su entrevista a COPE
Madrid - Publicado el
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La desigualdad es, tristemente, la condena crónica que afecta a la mayoría de países africanos. Desde que los europeos desembarcamos en el riquísimo continente africano, la colonización y el expolio han sido la tónica que ha condicionado la realidad social de África. Cuando las colonias comenzaron a independizarse, los gobiernos populistas se hicieron con el poder, dictaduras personalistas, militares que gobernaban a sangre y fuego, señores de la guerra alzados sobre los cadáveres de sus enemigos y sátrapas que viven en mansiones de récord y de revista de FORBES con un centenar de coches de coleccionista, mientras su pueblo se muere de hambre. Mientras el mundo mira hacia otro lado, en África se producen muchas de las peores injusticias del mundo y, una de las peores, es el penoso acceso a la sanidad que tienen muchos de los africanos.
En Europa conocemos lo que nos toca de cerca, lo que puede afectarnos de alguna forma, sabemos que hay una pandemia en el Congo de viruela del mono, porque hay casos que llegan a España, sabemos de la malaria, porque aparece un mosquito en las marismas de Doñana, sabemos del ébola, porque un misionero llega junto a una enfermera con el virus y hay que sacrificar a un perro. Pero nos olvidamos en cuanto el riesgo abandona nuestro continente, no sabemos qué pasa con los que siguen sufriendo el ébola, nos hemos olvidado del VIH porque en Europa ya no es un problema grave y no conocemos tantas y tantas dolencias que afectan al pobre en África.
El ejemplo de cedric
Por ejemplo, no sabemos la gravedad de las enfermedades nefrológicas en la región. Las dolencias renales están muy extendidas en el continente, aproximadamente uno de cada seis africanos padece la Enfermedad Renal Crónica y muchos no pueden tratárselo. Por ejemplo, en la República Centroafricana no había ni un nefrólogo con formación para tratar este tipo de dolencias. Cedric Ouanekpone es un centroafricano que soñaba con ser médico, por eso se fue a Europa donde se formó como nefrólogo y demostró ser un auténtico fenómeno. Podría haber sido el enésimo ejemplo de talento africano que no se aprovecha en el continente y que se desarrolla en el llamado primer mundo, pero Cedric tenía en su conciencia ayudar a su país: "Volví a mi país, porque yo entendía que, allí, podía hacer mucho por la salud de la gente", nos dice en su entrevista en exclusiva aquí en COPE.
El país de Cedric es el tercero por la cola en cuanto al Índice de Desarrollo Humano que calcula la ONU y que busca retratar la calidad de vida en un país. El índice tiene en cuenta varios parámetros como los recursos a los que puede acceder la población o la calidad sanitaria. Cedric ha vivido toda su vida a 3 pasos de la Iglesia de Nuestra Señora de Fátima, de rito católico, por lo que la fe siempre ha estado muy presente en su vida. Él, desde la capital, era consciente de una mala situación, pero no se podía hacer una idea de lo que había más allá de la gran ciudad, hasta que Jesús Ruiz, obispo de Mbaiki, le llevó a conocer a esos lugares periféricos: "Vimos que la situación era mucho peor, Jesús nos atrajo a mi y a mis colegas y vimos que en la diócesis podíamos ayudar mucho con la instalación de un centro y con las medicinas que nos facilitaban desde la diócesis".
El sueño de comboni
San Daniel Comboni se desvivió por África, en ese siglo XIX de colonización, abusos y una pobreza aun peor de la que asola el país ahora. Vivió situaciones durísimas e inimaginables, enfermedades cruentas y tremendas que se llevaron por delante a muchísimos compañeros y personas con los que tuvo que convivir. «África o muerte», con esa vehemencia definía su compromiso con el continente. Su sueño era, además, que África saliera a flote gracias a los propios africanos, que sus habitantes fueran, no solo partícipes, sino protagonistas del crecimiento del continente. Javier Ruiz, obispo de la diócesis centroafricana de Mbaiki y misionero comboniano nos decía lo mucho que le enorgullecía el trabajo de Cedric: "El sueño de Comboni era que los africanos fuesen los protagonistas del renacer de África, en nuestra diócesis cuando llegué todos éramos blancos, ahora solo somos 3 de 70, queremos que sean los protagonistas y Cedric lo ejemplifica muy bien".





