Luis Marín, ante el proceso sinodal: "No hay vuelta atrás"

El subsecretario de la Secretaría General del Sínodo asegura que este proceso tiene distintas velocidades y diversos matices y "poco a poco va calando"

Luis Marín, ante el proceso sinodal: "No hay vuelta atrás"

Redacción Religión

Publicado el - Actualizado

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«Mi valoración es decidida y claramente positiva». Así lo afirma Luis Marín de San Martín, subsecretario de la Secretaría General del Sínodo. Tras finalizar la fase diocesana su testimonio se centra en el agradecimiento, en valorar las experiencias y el análisis de diferentes perspectivas que invitan a constatar las dimensiones de la sinodalidad que nos comprometen y hacen crecer en el amor a la Iglesia.

Para el agustino español, el proceso sinodal es irreversible, tiene distintas velocidades y diversos matices, pero no hay vuelta atrás: “Poco a poco, va calando, se va purificando y va renovando y reformando la Iglesia».

Este camino, desde su experiencia por diversos lugares del mundo, acompañando el proceso, se ha alcanzado gracias a todas las personas que desde distintas sensibilidades, mentalidades, opciones y culturas se han implicado con libertad en el proceso. Esto ha facilitado una verdadera experiencia de eclesialidad con sus implicaciones, lo que explica afirmando que «tiene tanto de unidad como de plural, lo que podemos entender como una unidad pluriforme».

Agradecimiento a los medios

En este recorrido destaca con gratitud la misión de los medios de comunicación que desde su opinión no se han limitado a informar, sino que se han involucrado para acompañar un proceso a todas luces histórico y sin precedentes; labor en la que han demostrado creatividad que con el tiempo se ha convertido en ayuda.

Igualmente, asegura que están las personas que desde fuera de la Iglesia optan por el diálogo con la mejor voluntad, ya sea desde la pertenencia a otras religiones o la ausencia de creencias. “Gracias a cuantos consideran más lo que une que lo que divide”, agregó.

Por otra parte, está el proceso personal que surge de todo este camino y que para Luis Marín ha significado enriquecerse como cristiano, religioso y obispo, porque esto ciertamente le ha ayudado a vivir con entusiasmo su servicio y responsabilidad.

Cinco dimensiones

Para Luis Marín hay cinco dimensiones de la sinodalidad que se han puesto de relieve en la fase diocesana: un proceso espiritual, solidario, abierto, integrador y dinámico. Por eso, en la rueda de prensa del viernes 26, aseguró que “no se trata, prioritariamente, de cambio de estructuras (vendrá como consecuencia), minuciosas programaciones, profundas reflexiones académicas y mucho menos de reparto del poder o de marketing para la promoción personal o grupal. Se refiere a la vivencia coherente de nuestra fe cristiana y a su testimonio”. Este proceso no aleja a las personas de la realidad, “sino que nos implica en el mundo”. Así, “el concepto de 'compañeros de camino´, se ha ampliado. Y también el de 'periferias´. El 'caminar juntos´ es algo experiencial y cotidiano, que nos lleva a abandonar los espacios de pretendida seguridad, de separación”.

Siendo conscientes de las enormes posibilidades que ofrece la sinodalidad en la Iglesia, el obispo subsecretario aseguro que “no deben asustarnos las diferentes velocidades ni producirnos ansia el logro de resultados inmediatos; lo importante es asumir un nuevo modo de ser Iglesia más coherente, avanzando con serenidad por esta senda de renovación y esperanza. A ser posible, con entusiasmo”.

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