Joan-Enric Vives, obispo emérito de Urgell, sobre la despenalización del aborto en Andorra: "El Gobierno intenta que no haya penalización para las mujeres"
El que fuera copríncipe de Andorra ha protagonizado una nueva entrega 'Eméritos' donde ha repasado su trayectoria vital y ministerio en la Iglesia: "La vida es bella, no entiendo un apóstol que no tenga esperanza”

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El obispo emérito de Urgell y copríncipe de Andorra, Joan-Enric Vives, asegura en 'Eméritos' que la esperanza cristiana no es ingenuidad, sino una forma comprometida de estar en el mundo.
Uno de los ejes centrales que ha abordado en la entrevista Joan-Enric Vives es la vocación, entendida no solo como llamada al sacerdocio o a la vida consagrada, sino como una pregunta esencial que interpela a todo cristiano. “¿Qué quiere el Señor de mí? Esta es una pregunta que es para todo cristiano”, afirma, subrayando que la pastoral vocacional debe ampliarse a todas las formas de vida: matrimonial, laical, misionera y consagrada.
El obispo emérito de Urgell recuerda el trabajo realizado en la Conferencia Episcopal Española para situar esta cuestión como una prioridad transversal. “Las vocaciones es una tarea importantísima que no podemos dejar de pedir”, insiste, pero añade una clave fundamental: “Al mismo tiempo también hacer una comunidad habitable, una comunidad que cuida a todos los miembros del pueblo de Dios”. Y es que sin comunidades vivas, acogedoras y coherentes, sostiene Vives, la llamada corre el riesgo de no ser escuchada.
La aportación de Henry Newman, doctor de la iglesia, en la educación de hoy
Con motivo del reconocimiento de John Henry Newman como Doctor de la Iglesia y copatrono de la educación católica, el que fuera copríncipe andorrano reivindica su figura como “un gigante” para el pensamiento cristiano contemporáneo. Destaca especialmente su aportación al concepto de conciencia, del que fue “un auténtico adalid”, y su influencia decisiva en el Concilio Vaticano II.
Para Vives, Henry Newman ofrece hoy una síntesis especialmente necesaria: razón y experiencia, verdad y sensibilidad. “Que no sea como dos mundos apartes lo racional y lo emotivo, sino alas que juntas nos acompañan”, explica, recordando el célebre lema newmaniano 'Cor ad cor loquitur' ('El corazón habla al corazón'). En el ámbito educativo, defiende que la escuela católica debe ser “gran promotora de la proposición de la verdad”, nunca de su imposición.
“No entiendo un apóstol que no tenga esperanza”
A pesar de haber conocido de cerca el sufrimiento, desde los conflictos en Tierra Santa hasta el drama de la salud mental o los problemas vividos en su propia familia, Joan-Enric Vives se define como un hombre esperanzado. “La vida es bella. Soy un convencido”, afirma con serenidad. Esa actitud no es evasión del dolor, sino una opción consciente.
Recuerda que, cuando fue nombrado obispo con solo 43 años, se propuso “ser alguien que sonriese, que diese esperanza”. Y añade una convicción que resume su espiritualidad pastoral: “No entiendo un apóstol que no tenga esperanza”. Para él, la alegría del Evangelio no elimina el sufrimiento, pero impide que tenga la última palabra.
Vives pide a la sociedad ampliar el problema de los abusos más allá de la iglesia
El obispo emérito de Urgell aborda también en TRECE el drama de los abusos en la Iglesia, que reconoce como “un gran escándalo” y “un drama para nuestra Iglesia”. Sin embargo, rechaza la idea de inacción institucional. “No acepto que se nos diga que la Iglesia de España no lo está haciendo”, apunta, subrayando los pasos dados en prevención, atención a las víctimas y formación permanente.
Al mismo tiempo, Vives pide una mirada más amplia por parte de la sociedad. “Convendría que no se fijasen solo en la Iglesia”, señala, no para eludir responsabilidades, sino para erradicar un problema que es “una pandemia social”. Reconoce en este sentido que las críticas han sido dolorosas, pero también útiles: “Creo que eso nos han ayudado también los que nos han sido críticos”.
La despenalización del aborto en Andorra, a debate
Como copríncipe de Andorra, Vives se detiene en uno de los debates más sensibles del país: la despenalización del aborto que en estos momentos no está permitido en el pequeño Estado, pese a que existen presiones políticas para modificar la legislación.
"En Andorra oficialmente no hay prostitución, ni se permite la pornografía y no hay despenalización del aborto, pero hay grupos que en la sociedad se mueven para que el aborto sea despenalizado".
En este punto, Vives defiende la compleja búsqueda de soluciones jurídicas que eviten penalizar a las mujeres sin renunciar a un Estado libre de aborto, una “cuadratura del círculo” que ahora corresponde gestionar a su sucesor, en diálogo con la Santa Sede.
Finalmente, reivindica la figura del coprincipado como una tradición histórica querida por el pueblo andorrano desde el siglo XIII. Frente a quienes la tachan de anacrónica, responde con convicción: “Es una singularidad”, pero también un símbolo de equilibrio, identidad y mediación. “Humildemente también los copríncipes podemos ayudar en algunos casos”, concluye.





