El cardenal Parolin pide orar por la paz en Ucrania: “La oración puede cambiar el corazón y la mente"
El secretario de Estado del Vaticano preside la Santa Misa por la paz en presencia de los embajadores de Ucrania y de Rusia ante la Santa Sede

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Este miércoles el secretario de Estado Vaticano, cardenal Pietro Parolin, ha implorado a Dios el don de la paz. Y lo ha hecho en su homilía durante la Misa por la paz en Ucrania que ha presidido en la Basílica de San Pedro, en presencia de los embajadores y miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede. Entre ellos se encontraban el embajador ruso, Alexander Avdeev, y el de Ucrania, Andriy Yurash.
Parolin ha hecho hincapié en que la oración nunca es inútil y puede influir incluso en las situaciones humanamente más desesperadas: “Sobre todo, puede cambiar los corazones y las mentes, según la promesa del Señor recogida en el libro del profeta Ezequiel: 'Os daré un corazón nuevo, pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros, os quitaré el corazón de piedra y os daré un corazón de carne´ (36,26)”.
"Estamos aquí esta tarde para implorar a Dios el don de la paz en Ucrania -ha dicho Parolin en su homilía- y para pedirle que ayude a todo hombre y mujer de buena voluntad a ser artesanos de la paz".
La paz es una característica de Dios
Reflexionando sobre las palabras de Jesús en el Sermón de la Montaña: “Bienaventurados los constructores de paz porque serán llamados hijos de Dios” (Mt 5,9), el cardenal ha recordado que precisamente la paz es una característica de Dios mismo: "San Pablo lo llama el Dios de la paz (Flp 4,9). Por eso, los que trabajan por la paz se parecen a Él, son sus hijos", ha destacado el purpurado recordando que, sin embargo, la realidad que estamos viviendo con la actual guerra en territorio ucraniano es muy diferente.
“Tal como la describió el Papa Francisco en el Ángelus del domingo 6 de marzo, en Ucrania corren ríos de sangre y lágrimas. No se trata sólo de una operación militar, sino de una guerra, que siembra muerte, destrucción y miseria. Cada vez hay más víctimas. La necesidad de ayuda humanitaria en ese atormentado país crece dramáticamente cada hora”, ha indicado.
Choque entre dos lógicas
Asimismo, ha reflexionado sobre el Evangelio del día, según Mateo (Mt 20, 17-28), que relata la petición que la madre de los hijos de Zebedeo dirigió a Jesús, después de que éste hubiera anunciado el misterio de su pasión, muerte y resurrección: "Que uno de estos hijos míos se siente a tu derecha y otro a tu izquierda en tu reino". El cardenal Parolin ha puntualizado que este deseo legítimo, podríamos decir que es el de todas las madres, que quieren lo mejor para sus hijos. Pero, al mismo tiempo, choca con las palabras que acaba de pronunciar Jesús.
"En el fondo, se trata de un choque entre dos lógicas diferentes, dos glorias distintas: la de Dios, que pasa por la cruz, y la de los hombres, que es la búsqueda del éxito y el poder mundanos”, ha añadido el purpurado subrayando que en este doble concepto de gloria, se juega nuestra existencia y se juega la historia del mundo entero: “Una es la gloria que, a pesar de las apariencias, conduce a la muerte, al vacío, a la nada; la otra es la gloria que parece vencida y perdedora, pero que conduce a la resurrección y a la vida. «Per crucem ad lucem», por la cruz llegamos a la luz, a la gloria”.





