La Vigilia Pascual , Celebración de celebraciones para los cristianos

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Toda la vida de Fe es una continua vigilancia. Ya lo destaca el Señor en el Evangelio cuando dice velad y orad en tantas ocasiones. El mundo judío siempre dio importancia a las vigilais como anticipo de la gran celebración por la expectación ante el gran acontecimiento que llega. La Iglesia también ha asumido esta forma de anticipar y velar a la llegada de una fiesta importante. Por ejemplo la Misa del Gallo celebrada en la medianoche del día 24 de diciembre marca el inicio de la Solemnidad del Nacimiento del Señor que tiene lugar el 25 de diciembre. Y la preparación a su Resurrección es con la Vigilia Pascual, que es la Madre de todas las vigilias. 

La estructura litúrgica de la Vigilia comienza con el lucernario por el que la Iglesia se encuentra en penumbra para recordar que aún sigue en tinieblas porque Cristo está en el Sepulcro todavía la empezar la Ceremonia, hecho que se realiza ya en el siglo V. En la puerta de la Iglesia o en el atrio hay fuego preparado con un brasero o unas brasas en el que se enciende el Cirio Pascual símbolo de Cristo Resucitado. De ese Cirio se encienden las demás velitas que llevan los fieles para entender que recibimos la Luz del Señor. Presentado por tres veces como Luz de Cristo se entroniza en el Altar junto al ambón, lugar donde se proclaman las lecturas.

Especial es también el Pregón Pascual cantado que lleva a las lecturas del Antiguo Testamento que hablan de la Creación de Dios al principio y de los momentos que prefiguran la Pascua en el Antiguo Testamento como el Paso del Mar Rojo, una de las lecturas más importantes. Al terminar la Palabra de Dios del Antiguo Testamento se encienden las luces y se canta el Gloria que no resonaba con tanta fuerza desde antes de la Cuaresma. Después le llega el turno a la Epístola del Nuevo testamento y se pasa a uno de los momentos más solemnes de la Celebración que es el Cántico del Aleluya que impregna de gozo el Tiempo Pascual. Ahí es donde se ilumina la Iglesia del todo.

Después del Evangelio y las palabras del sacerdote viene el otro momento estelar de la Viglia que es la Renovación de las promesas bautismales. En la Noche Santa de Pascua son muchos los que se bautizan ya que el agua recuerda que Cristo al morir y resucitar supultó en el agua del Bautismo el pecado y nos limpió de él. Además de los catecúmenos que son los candidatos que se preparan a recibir el Bautismo, el resto de la Asamblea renueva también sus promesas recordando que un día se incorporó a la Iglesia por el Sacramento Bautismal. Estos elementos conforman la Celebración que luego sigue con las ofrendas y la Comunion al uso habitual, pero al igual que el Cirio es nuevo también los adornos y ornamentos usados han de ser nuevos para dar el sentido d e renovación que Cristo viene a dar en nuestras vidas al resucitar.

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