Arranca la restauración de la Gruta de la Natividad de Belén: "Una señal de gran esperanza y renacimiento"

Tras 600 años de espera, el lugar del nacimiento de Jesús inicia una histórica rehabilitación que une a las iglesias cristianas de Jerusalén

Ana Palacios de Elías

Madrid - Publicado el

2 min lectura

Tras seis siglos de espera, la Gruta de la Natividad de Belén, el lugar donde la tradición sitúa el nacimiento de Jesús, ha comenzado su primera gran restauración. La iniciativa, anunciada por el Patriarcado Ortodoxo Griego y la Custodia de Tierra Santa, cuenta con la colaboración del Patriarcado Ortodoxo Armenio y se realiza bajo el patrocinio del Estado de Palestina.

Un proyecto de gran esperanza

El presidente palestino, Mahmud Abás, ha calificado el proyecto como una "señal de gran esperanza y renacimiento para toda Tierra Santa". La restauración, que cumple un decreto presidencial emitido en 2024, se llevará a cabo respetando el statu quo histórico que rige los lugares sagrados.

Una restauración con sello italiano

Los trabajos han sido confiados a la empresa italiana Piacenti, que ya restauró en el pasado la Basílica de la Natividad. Su director, Giammarco Piacenti, ha explicado que la intervención comenzará a finales de enero e incluirá todas las superficies de la gruta, desde la roca y los mármoles hasta la estrella de plata que marca el lugar del nacimiento.

Un equipo de entre seis y ocho personas trabajará por turnos, incluyendo a trabajadores locales formados por la propia empresa desde 2013. El proyecto también busca ser un impulso para la economía de Belén, muy afectada por la caída de las peregrinaciones a causa del conflicto entre Israel y Hamás.

Un símbolo de unidad ecuménica

Más allá de la obra material, la restauración es un potente evento ecuménico que une a las diferentes confesiones cristianas. Según un comunicado conjunto, la obra "representa un compromiso cristiano unido encaminado a preservar el patrimonio espiritual, histórico y cultural de la Santa Gruta para las generaciones futuras".

Este esfuerzo colectivo no solo salvaguarda la memoria y la fe en la tierra de la Natividad, sino que también protege el legado evangélico confiado a las Iglesias de Jerusalén. Desde Belén, la luz de la Natividad busca seguir iluminando al mundo como testimonio de la presencia cristiana en Tierra Santa.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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