Omella pide diálogo social “entre todas las instituciones sin cordones sanitarios ni exclusiones"
En su discurso inaugural de la Plenaria, el presidente de la CEE habla de abusos: "Hemos sufrido ante la difamación pública causada por una intencionada y errónea extrapolación"
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“En este tiempo de división y polarización social, invito de corazón a todo el pueblo de Dios a que permanezcamos más unidos que nunca. Jesucristo nos enseña que cuando estamos divididos, perdemos fuerza. La división socava la armonía, debilita la resistencia y dificulta la consecución de comunión en la sociedad”. Así lo ha explicado el presidente de la Conferencia Episcopal, Juan José Omella en su discurso inaugural de la CXXIII Asamblea Plenaria. En un momento concreto de dificultades por la guerra, la polarización y la crisis económica, social y política en nuestro país, es tiempo de afrontar la realidad con "valentía y determinación", ha insistido.
“Los cristianos estamos llamados a mirar el futuro con realismo y, sobre todo, con esperanza. Nosotros, que creemos en Jesucristo resucitado, sabemos que no estamos so los, creemos que Cristo camina a nuestro lado en medio de todas las vicisitudes de la historia personal y global”.
Por ello, ante la situación política y social, ha pedido “a los dirigentes políticos y a los líderes sociales y de opinión que pongan todo lo que esté de su mano para bajar el clima de crispación social. Les interpelo a que trabajen en todo momento en favor del interés general, favoreciendo la comunión y potenciando siempre lo que nos une, lo bueno, lo bello, lo que beneficia al bien común de toda la ciudadanía de este hermoso país”.
Ha hecho también una llamada al diálogo social “entre todas las instituciones de la sociedad española, sin cordones sanitarios ni exclusiones. Todos los pactos son lícitos en la medida que respeten el ordenamiento jurídico, el Estado de Derecho, la separación de Poderes de nuestra democracia, aseguren la igualdad de todos los españoles y garanticen el equilibrio político, económico y social que nos hemos dado los españoles en la Constitución de 1978”.
“Dudosa fiabilidad de las cifras del Informe de abusos”
Con franqueza y sin rodeos, manifestamos que entendemos y valoramos completamente el daño causado. Como en otras ocasiones, queremos expresar sin ambages la vergüenza y la pesadumbre que causa en nosotros esta realidad que traiciona el mensaje del Evangelio. Estos actos son incompatibles con los valores fundamentales de nuestra fe en Cristo, pues contradicen el amor, la compasión y el respeto que él nos enseñó. Nuevamente, pedimos perdón a todas las personas que han sufrido debido a estas execrables acciones, especialmente a las víctimas y sus familias. No hay palabras suficientes para expresar cuánto lamentamos su dolor, así como la traición cometida por parte de algunos miembros de nuestras comunidades
Permanentemente, y desde hace ya tiempo, estamos endureciendo y revisando todos nuestros protocolos de seguridad y formación, así como colaborando estrechamente con las autoridades civiles. Al mismo tiempo, nos sentimos obligados a manifestar el dolor y el malestar que hemos sufrido ante la difamación pública causada por una intencionada y errónea extrapolación, realizada por algunos medios de comunicación, a partir de un dato de una encuesta llevada a cabo por la firma GAD3 y publicada en el Informe del Defensor del Pueblo. Expresamos nuestra intensa decepción por la citada extrapolación y por la dudosa fiabilidad de los resultados presentados de dicha encuesta.
Una educación que valore la “belleza de la sexualidad”
El cardenal Omella ha insistido en la necesidad de la educación y la formación como el gran reto y la principal preocupación de la sociedad. Ha señalado las dificultades que se observan en la educación: los problemas de disciplina, el abandono escolar, la renuncia a la cultura del esfuerzo o los brotes de violencia en el entorno escolar o de abusos sexuales. En este sentido, ha propuesto “educar a nuestros jóvenes para vivir la felicidad propuesta por Jesús en el Evangelio. Mostrarles qué es la felicidad y en qué consiste”. Para jóvenes y adolescentes ha apuntado una educación afectivo-sexual que enseñe que la sexualidad es bella —y no violenta— pero que necesita cumplir unas condiciones para que edifique a la persona y no la destruya. Es necesario enseñar a vivir todo con responsabilidad, también la sexualidad.
En relación con la cuestión de la educación, el cardenal Omella ha recordado la invitación a participar en el congreso de La Iglesia en la Educación. Conscientes de los inmensos retos que presenta la misión educativa en nuestro país, el pasado mes de septiembre de 2023, desde la CEE se propuso a toda la comunidad educativa en la que la Iglesia se encuentra presente, iniciar un proceso de encuentro, escucha mutua y participación. Con todo el material recogido en cada ámbito, se preparará el congreso «La Iglesia en la Educación» que está previsto que se celebre en Madrid el 24 de febrero de 2024. Tenemos la esperanza de que este Congreso, construido entre todos siguiendo el estilo sinodal, sirva para: tomar conciencia de la real presencia educativa de la Iglesia en nuestra sociedad.
Ofrecer una mirada esperanzada ante las migraciones
La movilidad humana es una opción de vida para algunos, pero desgraciadamente para muchos es una necesidad imperiosa. Los movimientos migratorios han transformado y están transformando la realidad de nuestro país y del mundo entero. En su mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado (JMMR) de este año, «Libres de elegir si migrar o quedarse», el Papa Francisco ha propuesto una reflexión de futuro a la comunidad internacional, sugiriendo debatir la inclusión en el ordenamiento jurídico de un derecho todavía no codificado, el «derecho a no emigrar»23. Es decir, el derecho de toda persona a contar con las condiciones de vida digna, paz, desarrollo integral y futuro en el propio país. Respecto al derecho a migrar, también pasa por hacerlo de forma segura, salvaguardando la dignidad de las personas en movilidad, frenando la acción de las mafias.