Mons. Mario Iceta recibe el palio arzobispal: "Salgamos al encuentro de los abatidos y heridos"

Ha sido el nuncio de Su Santidad en España, Mons. Auza, quien ha impuesto al titular de la Archidiócesis de Burgos este palio, símbolo de la comunión de los arzobispos con el Papa

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El nuncio de Su Santidad en España, Mons. Bernardito Auza, ha impuesto este sábado al arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta, el palioarzobispal, un distintivo que portan los arzobispos y que es símbolo de la comunión de estos con el Papa. Ha sido en el marco de una celebración eucarística en la que han participado, además, los pastores de las diócesis sufragáneas de la provincia eclesiástica de Burgos: los obispos de Palencia, Bilbao, Vitoria y Osma-Soria.

En su homilía, don Mario Iceta ha cuestionado la necesidad de este símbolo en un mundo que parece «no necesitar pastores» y donde prima «la autosuficiencia y la autorreferencialidad». Por contra, ha señalado que la sociedad actual, con «fachada de fuerte que disimula su enorme vacío», necesita del consuelo del Buen Pastor, «que carga sobre sus hombros el peso de los heridos de la vida».

De ahí que hacer profesión de fe supone hacer «un acto de amor» y, como el Buen Pastor, ejercer la caridad: «El camino de la Iglesia actual son las minorías creativas, no las grandes masas; pequeños lugares donde conocemos nombres y rostros, espacios de vida y amor, de misericordia y no de juicio. Necesitamos vivir la salvación como conversión y salir al encuentro de los abatidos y heridos, que la gente pueda percibir en nosotros ese amor», ha dicho.



El palio es una banda de lana virgen de seis centímetros de ancho, cosido de forma circular y que se coloca sobre los hombros de los arzobispos. Cuenta, además, con dos tiras de lana que cuelgan sobre el pecho y la espalda y está adornado con seis cruces bordadas en seda negra. Se trata de un distintivo litúrgico cuyos orígenes se remontan al siglo IV y que es símbolo de la comunión que existe entre los arzobispos y el obispo de Roma, además de significar la misión de los obispos como «Buen Pastor» que lleva en hombros a sus ovejas.

La lana virgen con la que se confeccionan los palios está tomada de unos corderitos criados en el monasterio de Tre Fontane, lugar donde fue martirizado el apóstol san Pablo. Cada 21 de enero, coincidiendo con la fiesta de santa Inés, estos corderos son bendecidos por el Papa y unas religiosas se encargan de hacer con su lana las insignias litúrgicas. Una vez fabricados, los palios se custodian en una urna de plata junto a la tumba de san Pedro, hasta que el Papa hace entrega de ellos a los arzobispos nombrados en el último año y entre los que se encuentra, en esta ocasión, el pastor de la Iglesia en Burgos.

Arzobispo y obispos «sufragáneos»

La ceremonia de imposición del palio al nuevo arzobispo se desarrollará el sábado a las 12h del mediodía en la catedral, en una ceremonia con entrada libre hasta completar aforo y que podrá seguirse en directo a través del canal de YouTube de la Archidiócesis de Burgos. Mons. Bernadito Auza impondrá el distintivo al arzobispo al comienzo de una celebración eucarística que presidirá el propio arzobispo burgalés y en la que concelebrarán los pastores de las diócesis sufragáneas de Burgos.

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