Un millón de libros para el tercer mundo: así es la Biblioteca Misionera Solidaria de Valencia

En 'ECCLESIA al día' en TRECE, hemos tenido oportunidad de conocer la labor que llevan a cabo desde la Biblioteca Solidaria Misionera de la mano de su presidente, Antonio Benlloch

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Dale un pez al hombre y comerá hoy, dale una caña y enséñale a pescar y comerá el resto de su vida” con este proverbio chino nos quería mostrar Antonio Benlloch Poveda, presidente de esta Biblioteca Solidaria Misionera la labor que realizan desde Valencia.

A Perú, Honduras, Venezuela, Burundi o el Congo, llegan cientos de libros escolares para combatir, tal y como Antonio apunta, la pobreza a través de la cultura.

La iniciativa parte de la Fundación Padre Juan Schenk y ya han enviado un millón de libros a más de 30 países diferentes. Antonio Benlloch dirige esta y hemos tenido oportunidad de hablar con él para conocer esta iniciativa en 'ECCLESIA al día' en TRECE.

El lema de esta iniciativa es 'Cultura contra la pobreza' y aunque empezaron en un local pequeñito en el centro de Valencia, han ido recibiendo cada vez más y más libros y ahora también recogen libros en una nave de las afueras de la ciudad.



La cultura, la herramienta más poderosa

Antonio nos ha contado que los libros los reciben, fundamentalmente, de donaciones particulares, de colegios e institutos y después, son los propios colegios y seminarios de los países del tercer mundo les hacen petición según las necesidades que tienen.

Además, Antonio apunta que fueron hasta Roma para exponer su programa y enseñar la labor que realizaban y recibieron así el apoyo del patrocinio del Consejo Pontificio de la Cultura. Ya han enviado más de un millón de libros a diferentes países y a sus conventos, seminarios, colegios e incluso cárceles. Nuestro invitado nos ha contado que las universidades también son un punto de recepción de estos libros. Además de libros, también envían material escolar e incluso mobiliario escolar.

El ingrediente secreto para que esta biblioteca funcione son sus voluntarios, quienes trabajan los lunes, miércoles y viernes recogiendo los libros que, tal y como dice él mismo, “luchan contra la pobreza y el hambre a través de sus hojas”. Además, cuentan con muy poca colaboración económica de las entidades públicas para poner en práctica esta iniciativa pero esto no los frena a seguir realizando esta labor que ya ha ayudado a cientos de niños a seguir aprendiendo a través de la herramienta más poderosa con la que contamos.

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