Miguel Ángel Ventanas, sacerdote: "Hay que confesar por lo menos una vez al año los pecados mortales, pero lo recomendable es una vez al mes"

Estamos inmersos en la Cuaresma, tiempo de renovar nuestro corazón para vivir la Semana Santa. Para ello el Sacramento de la Confesión es una herramienta útil: ¿Cómo debemor prepararnos para confesarnos con el cura?

Confesión

Redacción Religión

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Estamos inmersos en la Cuaresma, tiempo de preparación para la Semana Santa. Para ello el ayuno, la limosna, la oración y la Confesión son nuestros mejores aliados para renovar el corazón de cara a vivir la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.

La Confesión es tal vez el sacramento menos aplicado en estos cuarenta días, pero puede ser una herramienta muy útil en Cuaresma, como ha sostenido en 'Ecclesia al día' el director del Secretariado de Liturgia de la diócesis de Plasencia, Miguel Ángel Ventanas.

“Hay un canon del código de Derecho Canónico que dice que hay que confesar por lo menos una vez al año los pecados mortales. Es el mínimo. Pero lo recomendable es que por lo menos una vez al mes las personas que quieran cuidar su vida cristiana y espiritual confiesen sus pecados”, ha comenzado resaltando.

Y es que el sacramento de la Penitencia no solo perdona los pecados cometidos después del Bautismo, sino que “es una segunda tabla de salvación que Dios nos ofrece a través de la mediación de la Iglesia”. En este sentido, Miguel Ángel Ventanas afirma que este sacramento “nos da la gracia para poder cumplir los mandamientos y vivir la vida cristiana”.

"La confesión no es solo volver al Señor, sino a los hermanos"

El director del Secretariado de Liturgia de la diócesis de Plasencia ha recordado la parábola del Hijo Pródigo para asemejarlo a lo que Dios hace con nosotros a través de la confesión.

“A través de esa mediación de la Iglesia, el Padre nos sale al encuentro no para juzgarnos, porque el juicio lo hace la Palabra de Dios. Es decir, cuando pongo mi vida a la luz de la Palabra de Dios, me doy cuenta de que no estoy siendo fiel a lo que Jesús me propone y no alcanzo esa felicidad que Él quiere para mi, porque el pecado rompe esa relación con Dios y la Iglesia. La confesión no es solo volver al Señor, sino a los hermanos”, ha argumentado Ventanas.

A juicio de Miguel Ángel Ventanas, es importante cuidar el ritual previo a la confesión: “Hay un ritual renovado del Concilio Vaticano II que no se conoce o no se practica, en el que se cuidan los elementos litúrgicos, los gestos sacramentales, la imposición de manos...”

El responsable de Liturgia en la diócesis de Plasencia reconoce a su vez que “los lugares oscuros y tenebrosos” no animan a la Confesión. “Es importante una capilla penitencial que favorezca la intimidad, estos gestos sacramentales y la mediación del ministro que en nombre de la Iglesia nos da el perdón de Dios”.

"Cuando se toma conciencia uno puede volver a la Casa del Padre"

El sacerdote también ha destacado que la mejor manera para prepararse para el Sacramento de la Confesión es “el examen de conciencia, así como el dolor de los pecados, decir los pecados al confesor, cumplir la penitencia y el propósito de enmienda”.

Este último punto, el propósito de enmienda, reconoce que es el más complejo: “Para volver a casa hay que tomar conciencia de donde uno ha llegado. Es lo que falta en muchas personas, esa conciencia del pecado como el alejamiento de Dios y los hermanos y las consecuencia que tiene para nuestra vida. Cuando se toma conciencia uno puede volver a la Casa del Padre”, ha señalado.

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