Manos Unidas pide el cese inmediato de las hostilidades en Tierra Santa: "Abrumados y conmovidos"

La triste situación ha obligado a paralizar todos los proyectos de desarrollo que tiene Manos Unidas en la región: atención sanitaria, programas de educación y de salud

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Manos Unidas ha expresado su conmoción y preocupación por los acontecimientos que están sucediendo en Tierra Santa, con la pérdida de miles de vidas y una enorme crisis humanitaria.

Una situación que ha obligado a paralizar todos los proyectos de desarrollo que tiene Manos Unidas en la región, que abarcan desde la atención sanitaria básica a la población rural o a la población palestina y migrante, programas de educación para niños con discapacidad, de formación profesional, de salud para las mujeres, de atención a la población refugiada, de defensa de los derechos de las mujeres víctimas de la violencia o el acceso al agua potable y al saneamiento.



Por ello, Manos Unidas ha pedido que la paz prevalezca y que cesen de forma inmediata las hostilidades para que se ponga fin al ciclo interminable de violencia y sufrimiento que está viviendo la población civil. Así, tan pronto como la situación lo permita, Manos Unidas reanudará sus proyectos, que actualmente se encuentran paralizados, y designará recursos para la ayuda humanitaria a la sociedad civil más afectada, como viene haciendo desde 1992.

Manos Unidas se suma así al llamamiento del Papa Francisco para que se ponga fin a un conflicto que amenaza la vida de cientos de miles de personas y que ha causado miles de muertos. El Pontífice ha expresado el dolor que le producen los actuales sucesos entre Israel y Palestina: “Pienso en tantos..., especialmente en los pequeños y en los ancianos. Renuevo mi llamado para la liberación de los rehenes y pido con fuerza que los niños, los enfermos, los ancianos, las mujeres y todos los civiles no sean víctimas del conflicto”.



El Pontífice ha llamado también a respetar el derecho humanitario, especialmente en Gaza, “donde es urgente y necesario garantizar corredores humanitarios y socorrer a toda la población”. Y ha pedido el fin de este y de todos los conflictos al grito de «¡Que no se derrame más sangre inocente (…)! ¡Basta ya! ¡Las guerras son siempre una derrota, siempre!».

Es oportuno también referirse al comunicado conjunto de los patriarcas y jefes de todas las Iglesias de Jerusalén, reunidos para rezar y para discutir sobre la “grave crisis humanitaria” que les afecta a todos, en el que también piden a todas las partes implicadas una “desescalada de la guerra para poder salvar miles de vidas inocentes sin dejar de servir a la causa de la justicia”, asegura el comunicado.

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