Francis y José, dos 'sinhogar' que reciben la asistencia de la asociación 'Bokatas': "Para papá y mamá es triste saber que su hijo está en la calle"
'A la luz de una estrella' ha salido a las calles de Madrid para conocer la asistencia que brinda 'Bokatas' a personas que no tienen un techo donde resguardarse, tampoco en Navidad: "La esperanza es lo último que se pierde"

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Son días de frío en toda España, también en Madrid. A última hora de la tarde, noche cerrada, las calles iluminadas empiezan a vaciarse en busca del calor del hogar. O el que tenga la suerte de disfrutar de un techo.
No es el caso de José, madrileño de mediana edad que lleva dos años en situación de calle por problemas familiares. Cuando cae la noche su prioridad es buscar un rincón donde conciliar el sueño pese a la baja temperatura: “Es un conflicto porque donde no te mojas te echan, y te tienes que ir buscando parques o zonas que al final son conflictivas y peligrosas”.
José es una de las 35.000 personas de nuestro país que, según el INE, son sinhogar. Cada una de ellas carga con una historia difícil, una ruptura o simplemente mala suerte que les ha llevado a perderlo todo.

Jesús, director de 'Bokatas': "los políticos quieren tener a esta gente invisibilizada”
Pero incluso en medio de esa crudeza, sigue habiendo espacios para la esperanza. No una esperanza ingenua, sino la que nace cuando alguien se detiene, mira a los ojos a estas personas y se acercan sin miedo. El que mira al otro como un hermano.
Es el caso de la asociación 'Bokatas', un proyecto que reúne a voluntarios en el centro de Madrid para preparar los bocadillos y posteriormente repartirlos entre los que no tienen nada.
Como asegura en 'A la luz de una estrella' el director de 'Bokatas', Jesús, el bocadillo es una excusa para acercarse a quienes duermen en soportales o bancos entre cartones: “Lo llevamos haciendo treinta años y es lo que hacemos mientras esta gente estén en situación de calle. Es una actividad bonita, no es molesta, es fruto de la madurez de una ciudad que no quiere dejar a los más alejados detrás, sino que los quiere sacar adelante”.

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Jesús ha rechazado el estigma con el que cargan las personas sinhogar, y que atribuye a la política: “Es un estamento que no entiende que en su ciudad pueda haber este tipo de actividades y quieren tener a esta gente invisibilizada”.
José: "Siempre le he pedido a Dios y me ha dado, ahora no va a hacer menos”
Uno de los beneficiarios de 'Bokatas' es José, que con su mochila a cuestas carga con la comida que le acaban de entregar: “En mi mochila tengo una muda de ropa interior, el neceser con el cepillo de dientes y la comida que recogemos de las colas”, ha explicado.
Es consciente que las navidades de hoy no son las mismas que celebraba con sus hijos, su esposa o sus padres ya fallecidos, pero afirma como católico que “siempre queda la esperanza. Siempre le he pedido a Dios y me ha dado y ahora no va a hacer menos”, asegura.

Francis, peruana sinhogar: "Para un padre y una madre es triste y doloroso"
Una situación parecida vive Francis, peruana que hace cuatro años aterrizó en España. Tras un tiempo interna cuidando a un anciano, fue despedida. No tiene papeles. El día a día en la calle es dura, pero aboga por “mirar hacia adelante y afrontar lo que se venga” para no caer en las lágrimas.
“Las fuerzas tienes que sacarla de donde sea, tienes que sobrevivir porque la esperanza es lo último que se pierde, hay que mirar hacia adelante al margen de la policía, estar sin papeles...”, ha subrayado.
Lo que peor lleva es cómo sus padres viven desde Perú la situación de calle de su hija: “Yo se lo he dicho porque uno intenta tapar el sol con un dedo pero hay un tiempo que no se puede, se tienen que enterar y lo dije. Para un padre y una madre es triste y doloroso. Los hermanos te apoyan, te dan fuerza moral pero para un papá o mamá es triste”, reconoce.
Pero Francis no se ha resignado a vivir en la pobreza. De hecho, trabaja como animadora en un zoológico, vestida de Mickey Mousse o de gata: “En el centro no puedo trabajar por ser ilegal. Gracias a lo poco que saco en el zoo me puedo solventar, no me faltan unos billetes, pero trabajando”, ha apostillado.





