El emocionante alegato de un feligrés hacia su párroco de una zona despoblada de Zamora: "No puede hacer más"

José Pedro reivindica los esfuerzos de su párroco, Teo Nieto, por que la fe no muera entre los vecinos de la comarca de Aliste: "Sin la Misa se pierde nuestra forma de vida"

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Zamora es una de las provincias de la geografía española más afectadas por el fenómeno de la despoblación. El sacerdote Teo Nieto es párroco de un total de quince municipios de la comarca de Aliste. Entre estos pueblos se encuentra Tola, que en invierno viven unas 85 personas.

“En el pasado pudo haber unos 300 vecinos, pero se ha ido perdiendo población”, cuenta en Ecclesia uno de sus habitantes, José Pedro, de 32 años, que se dedica a la ganadería.

“Teo (el sacerdote) va rotando por los pueblos y viene un fin de semana sí y otro no a Tola. Antes de la pandemia tenía celebrantes e la propia comunidad para hacer una celebración los domingos que no podía venir. El hombre se tiene que organizar porque tiene que llevar también las clases en el instituto, lleva el Movimiento de Jóvenes Rurales, está metido en muchas historias para sacar la comarca adelante. Se porta muy bien con nosotros”, revela José Pedro, que no duda en alabar el trabajo de su cura.

A diferencia de otros municipios, la media de edad en Tola es algo menor que los pueblos de su alrededor: “Hay jóvenes que se han intentado quedar para trabajar en el campo tanto aquí como en los pueblos de alrededor, pero vienen a dormir a Tola. Por eso tiene algo más de vida. Incluso tiene ocho niños”, subraya.

Para mayores y jóvenes, la vida religiosa ocupa un lugar muy destacado: “Nuestra vida en la comarca de Aliste va a la par de nuestra vida como ganaderos. Los domingos tratamos de librear para descansar e ir a Misa, que viene muy bien espiritual y mentalmente”, asegura.

Tal y como detalla José Pedro, las homilías de Teo Nieto son similares a las terapias o visitar al psicólogo: “Nos da lecciones”, apunta. Y es que para la generación de este joven ganadero, Teo Nieto es casi un padre, ya que les ha visto crecer a lo largo de los 25 años que lleva como sacerdote en la comarca zamorana.

“Le quiere mucho la gente joven, los niños y ancianos. A parte de un cura es un conviviente más. Cuando era más joven colaboraba con nosotros en las barras de las fiestas... pero no puede más. No sé como da de sí. Tenemos la suerte de tener un buen veterinario, el guarda forestal, el cura, el médico... todos nos apoyan mucho para que estos pueblos no desaparezcan”.

Como le suceden a muchos de los párrocos rurales de nuestro país, Teo Nieto recorre miles de kilómetros al año con su vehículo particular para poder atender a sus fieles, en unas carreteras que no son precisamente las más seguras: “Tenemos una carretera muy estrecha en Tola. La gente tiene más miedo a morir de un accidente que de la covid-19 o de un cáncer. Es un drama”, lamenta José Pedro.

Pese a lo difícil de la situación, José Pedro espera que la Eucaristía no deje de celebrarse en los pueblos de la comarca de Aliste: “Sin la Misa se acabaría la manera de vivir que tenemos. La Igleisa está involucrada. Tenemos muchos santos dedicados a los mozos, las mozas, casados, vecinos... cada santo tiene su fiesta. Hay unos ritos y costumbres que se pierden sin la Misa”, advierte el joven ganadero en Ecclesia.

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