Coria-Cáceres clama por la tierra extremeña: "Los incendios devastadores no pueden dejarnos indiferentes"

La diócesis invita a reflexionar y poner soluciones "a las circunstancias que están atravesando fundamentalmente las zonas rurales" tras los fuegos de este verano

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Redacción Religión

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“La tierra extremeña grita, y los incendios devastadores son una muestra de ello”. En este mes de setiembre en que se celebra el Tiempo de la Creación, Mercedes Expósito y Elena Esnaola, delegadas diocesanas para el Cuidado de la Creación y de Pastoral Rural de la diócesis de Coria-Cáceres invitan a todas las comunidades parroquiales a reflexionar y discernir sobre ello.

Desde este departamento, se están estudiando “las circunstancias que están atravesando fundamentalmente las zonas rurales como consecuencia de los incendios que devastan la tierra con todas las implicaciones que esto conlleva”.

Ante ello, recuerdan que “no podemos quedarnos impasibles, ni hacer un análisis simple, echando la culpa al calentamiento global, a las temperaturas extremas, o a la mano destructiva del hombre”. Por eso, insisten en que “debemos ampliar nuestra mirada dejándonos iluminar por la Doctrina Social de la Iglesia, que nos cuestiona y ayuda a discernir para que demos respuesta activa desde el Evangelio a los graves problemas que estamos atravesando”.

¿Qué hacer?

Desde la diócesis extremeña se interpela a “no resignarse a una herida con tales dimensiones. Sabemos que la causa de muchos incendios, tal vez la mayoría, son el comportamiento criminal, algunos intencionados, otros negligentes. Pero sabemos que el fuego también depende del estado de conservación en que están la tierra y los bosques y por lo tanto las medidas preventivas, deben incluir la limpieza de los bosques y el uso del suelo”.

Además, se dirigen a las administraciones para no “abandonar los bosques a su suerte”. “Es de vital importancia que todos miramos a la naturaleza no sólo como una fuente de utilidad y rendimiento económico. Hay que respetarla y valorarla, en su armonía y equilibrio, como un regalo que recibimos y un legado que hay que esforzarse por transmitir a las generaciones futuras. Es necesario un cambio de mentalidad y de hábitos sociales, sensibilizando y movilizando a toda la sociedad”.

Cerca de 300.000 hectáreas calcinadas

El 2022 se perfila ya como el peor año en superficie quemada de los últimos 30. En lo que va de año, más de 290.000 hectáreas han ardido en el país. Entre todos esos casos, el 29 de julio, el obispo de Coria- Cáceres, Jesús Pulido, quiso realizar una visita a Las Hurdes, a la zona más afectada por el incendio en Riomalo de Arriba, Ladrillar y Cabezo. Allí celebró la Eucaristía, y se interesó por los daños económicos y ecológicos.

Por su parte, desde la delegación para el Cuidado de la Creación y de Pastoral Rural de la diócesis, recuerdan que la Iglesia, "siguiendo las enseñanzas de Jesús, desde la Doctrina Social, a lo largo del tiempo ha exhortado a los creyentes a trabajar por el bien común, lo que requiere dignificar la vida en todas sus formas, cuidar a la casa común, comprometerse en la construcción de sociedades más justas, solidarias, fraternas y en paz, para alcanzar lo que el Papa Francisco en Laudato sí denomina ecología integral”.

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