Continuidad y novedad, dos retos del nuevo arzobispo de Valladolid, Luis Argüello

Repasa su vinculación con la diócesis desde que le acogió cuando era un niño y pide vivir con intensidad la relación con el Señor para encontrar ánimo y esperanza

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Redacción Religión

Publicado el - Actualizado

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La archidiócesis de Valladolid ha publicado la primera entrevista realizada a Luis Argüello tras su toma de posesión como arzobispo. El prelado ha repasado su vinculación con esta diócesis a la que ahora va a tener que pastorear por encargo del Papa Francisco.

El prelado indica que Valladolid y él están prácticamente predestinados. “Trabajé en el equipo de pastoral de los hermanos de La Salle y después pude dar clases en el colegio. También fui al seminario de Valladolid y ese ha sido mi periodo más largo porque entre el tiempo de formación y luego participando ya en tareas formativas he estado en el seminario más de 25 años. Luego fui elegido obispo auxiliar y ahora arzobispo”.

Al ser cuestionado por lo que significa para él Valladolid, indica que por una parte “toda esta vida que acabo de repasar anteriormente, desde el punto de vista eclesial significa la comunidad cristiana de dónde he salido y a la que ahora soy enviado con una representación sacramental nueva. Por una parte, hay una continuidad y, por otra, hay una novedad, que seguramente es el desafío mayor que yo voy a tener como arzobispo, y es conjugar bien esa continuidad en el saber cuáles son nuestras posibilidades y nuestras necesidades”, expresa.

Sobre cómo afronta esta nueva encomienda, Argüello expone que “con mucho ánimo. He tratado de vivir este tiempo de espera cultivando una disponibilidad y un deseo de vivir la presencia de la diócesis como quien estrena algo, aunque sea una realidad conocida. Lo hago desde el ánimo de tratar de transmitir el aliento del Señor a esta comunidad cristiana y sacerdotes que conocemos”.

Una vida marcada por la ciudad que lo acogió de niño

“Siempre pensé que podía ir de obispo titular a otro sitio, porque no es normal que uno sea obispo de su propia diócesis. El Papa Francisco está queriendo subrayar que la propia comunidad vea cómo uno de sus miembros de su presbiterio tiene esta encomienda singular. Quizás esto puede suponer una llamada responsabilizarnos a todos. Mi nombramiento seguramente sea la expresión de una fuerte llamada a la corresponsabilidad en la comunión y la misión de la Iglesia”.

En cuanto a lo que le han transmitido los diocesanos de Valladolid, el prelado afirma que “felicitación y también mucha cercanía. Mucho compromiso de orar por mí y disponibilidad. En este último tiempo con motivo de mis visitas a Madrid hago el recorrido desde la casa sacerdotal hasta la estación y esto me da la ocasión de cruzarme con mucha gente y es verdad que en este tiempo he tardado más en hacer ese recorrido, porque han sido muchas las personas que me han parado por la calle para invitarnos mutuamente a orar unos por otros y sentirse especiales la misión de la Iglesia diocesana”.

Sobre los temas que más urge tratar, el nuevo arzobispo es muy claro explicando que “lo que más más urge es que cada uno de nosotros, desde el obispo y sus colaboradores vivamos una intensidad de nuestra relación con el Señor para encontrar el ánimo y la esperanza que precisamos en esta hora”. “Si yo tengo alguna preocupación es lo que pueda haber de desaliento, desesperanza y dificultades vividas por la pandemia, por la creciente secularización, por la falta de frutos apostólicos. Me gustaría ser capaz de transmitir ánimo y el aliento del Espíritu Santo”.

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