Cáritas reclama el cuidado de la salud mental como un derecho humano y no secundario

La organización perteneciente a la Iglesia católica pide garantizar el apoyo a los profesionales sanitarios, a los que tienen problemas de salud mental y los vulnerables

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La diócesis de Coria-Cáceres ha informado sobre la defensa de la salud mental y el bienestar, que ahora más que nunca, es el lema que defiende y reclama Cáritas en el Círculo de Silencio del mes de enero. El acto de denuncia pública, al que convoca a la sociedad el próximo jueves 28, a las 20 horas, se desarrollará cumpliendo con las medidas marcadas por la situación de crisis sanitaria, de manera virtual en sus redes sociales y Canal de Youtube.

Como ha explicado la diócesis, la salud mental y el bienestar deben ser una prioridad global. A las conocidas situaciones de discriminación, exclusión e injusticia que se vienen denunciando públicamente que sufren, en muchas ocasiones, las personas afectadas por cualquier problema de salud mental, se unen, las carencias y necesidades de atención a los efectos psicológicos y sociales directos e indirectos que están generando y generará la enfermedad de la covid-19 en la mayoría de la población.

Los efectos del aislamiento social, su repercusión sobre el bienestar, el aumento de la ansiedad, depresión, estrés y otros sentimientos negativos sumados a las dificultades económicas deben ser valorados y analizados, junto a una de las principales preocupaciones, que es el agravamiento de problemas de salud mental preexistentes en las personas, relacionado con la dificultad para acceder a los servicios de salud mental en estas circunstancias.

Desde Cáritas reclaman que todos los procesos que rodean a la salud mental se definan desde el enfoque de los derechos humanos y no como algo secundario, y solicitan la implicación urgente de las administraciones públicas en la creación de planes, y en la inversión para la intervención, promoción y prevención de la buena salud mental en la población.

En especial piden garantizar el apoyo a los profesionales sanitarios, a aquellas personas que ya padecían algún tipo de problema de salud mental antes de la pandemia, y con los colectivos más vulnerables, personas mayores y niños. Además, quieren animar a la participación de la sociedad en el impulso a seguir creando una conciencia colectiva, que proyecte actos de comprensión y ayuda en su entorno.

Esta actividad que tiene lugar todos los últimos jueves de mes desde hace ya 9 años, se celebra al mismo tiempo y por la misma causa en 21 localidades de la Diócesis, en Salamanca y en Beja (Portugal).

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