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Un periodista se 'infiltra' en un curioso retiro espiritual de jóvenes surferos

Un grupo de jóvenes de la Diócesis de Getafe organizan un 'retiro' en el que rezan y aprenden a hacer surf

Javier González
Javier González

Redactor COPE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 18:08

El Padre Miguel Luengo encabeza junto a 'Chema' -un joven fisioterapeuta- un pequeño retiro espiritual de jóvenes. Como cada año, en la Diócesis de Getafe, se ofertan diferentes actividades para personas de todas las edades. Miguel y Chema llevan todo lo necesario para que el viaje con la treintena de chicas y chicos sea fecundo en el 'rezar' y espiritualmente... pero no se olvidan del bañador, la toalla y una tabla de surf.

Muchos fieles comprometidos, dedican gratuitamente un tiempo para que todo el mundo pueda vivir la fe, y experimentar lo que se vive en una peregrinación, un campamento, unos ejercicios espirituales... de la mejor forma posible. Pero este proyecto es totalmente "novedoso", como dice el propio sacerdote Miguel Luengo. La idea tiene como componentes, todo lo que tiene un pequeño retiro de jóvenes: oración, comunidad, misa diaria... pero también todo lo que tienen los cada vez más populares 'SurfCamp' -Campamento de Surf-. 

"¿Por qué no unir a Dios y esa juventud, con el buen rollo que se crea con el surf?"

Este próximo 12 de junio comenzará la tercera edición de este proyecto 'Surf&Spirit'. Una veintena de jóvenes viajan a Nazaré -Portugal- para aprender a hacer surf y vivir la fe con gente de su edad. El periodista de la Cadena COPE Javier González, se coló en la pasada edición -septiembre de 2018- y nos ha contado desde dentro cómo es y cómo se vive esta experiencia tan particular.

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Chema, un joven laico que organiza junto al Padre Miguel este viaje, cuenta que un día "estando en misa" y viendo un grupo de jóvenes, se le ocurrió este atractivo plan. "¿Por qué no unir a Dios y esa juventud, con el buen rollo que se crea con el surf?" Así que se puso manos a la obra y organizó este retiro con surf, siempre atento de no perder la parte "más importante": la espiritual. 

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