El Camino de Santiago más tierno: un abuelo y un nieto arrasan en Instagram

Jaime, de 79 años, y Santi, de sólo 7, comenzaron esta aventura como una terapia y ya han recorrido juntos más de 1.200 kms.

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Redacción religión

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 09:02

Jaime González, de casi 79 años, y Santiago, o 'Santi', de 10 años, son abuelo y nieto. Su relación va más allá de lo familiar, y es que se han convertido en un icono de Instagram por su historia. Juntos, han recorrido el Camino de Santiago tres veces y han contado sus aventuras en esta red social en la cuenta @santi_y_su_abuelo. Según sus últimas publicaciones, pueden ser ya cuatro. En total, han recorrido más de 1.200 kilómetros. Lo que empezó como una ayuda a Santiago, que tiene TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), acabó por convertirse en una tradición que les ha unido como peregrinos y como familia. 

Para Jaime ha significado mucho poder hacer esta peregrinación junto a su nieto, por el cariño, y por lo que significa de cara al "camino de la vida". "Somos como ‘dos extremos de la vida’; un niño muy pequeño y un hombre muy mayor haciendo este recorrido", asegura Jaime en una entrevista a ACI Prensa.

Lo que trae de vuelta en la mochila de estos tres peregrinajes, es un "gracias" el tiempo que han pasado juntos y lo que han podido compartir. Entre ellas, "los valores que creo tener, como el nunca tener envidia, el ser siempre agradecido y ser sincero de verdad", cuenta el abuelo.

Este devoto de la Virgen del Carmen y su nieto comenzaban cada día de travesía de la misma manera. Un "Padrenuestro", un "Ave María" y ofrecer el esfuerzo de la jornada por sus abuelas y hermanos. Además, cada Iglesia con la que se topaban, Iglesia en la que rezaban. Si daba la casualidad de que se estuviese celebrando la Santa Misa, también se quedaban. 

"¡Abuelo, que tienes más de 76 años!"

Hacer el Camino de Santiago es la manera que se le ocurrió a Jaime para que su nieto mejorara su capacidad de concentración y atención para combatir sus problemas de hiperactividad. Por entonces, el abuelo contaba con 76 años y el nieto con sólo siete. De hecho, eso es lo primero que llamó la atención del niño.  

"Abuelo, que tienes más de 76", recuerda que dijo Santi. La respuesta de Jaime fue aún mejor que la observación del pequeño. "Santi, y tú con siete, en el otro lado de la vida, estás más o menos en igual situación", contestó. Así, sin ninguna preparación física y en extremos de la vida diferentes, ambos se lanzaron a la gesta. 

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Primer camino: Encontrar fuerzas para continuar en...un escarabajo

El primer duelo contra los caminos hasta Santiago de Compostela lo libraron en 2017. La salida, desde Sarriá, con una primera etapa de casi 25 kilómetros.  Necesitaron seis días en total para concluir con éxito. "Me pareció que el camino sería un gran método para encontrar calma, pero no contábamos con que tenía esas dificultades, es decir, estar fuertes para la peregrinación de más de 24 km. que implicaba la primera etapa", subrayó.  

Cuando los días pesaban en las piernas a los dos valientes, decidieron seguir adelante gracias a un...escarabajo. El insecto era el animal que más ganas tenía Santi de ver. Junto con las historias que Jaime le contaba para mantenerlo atento y distraído, el encontrarse con el "escarabajo vacaloura" le dieron al pequeño las fuerzas que necesitaba. Tanto es así, que "dio un salto de alegría".  

"Cuando llevábamos 20 km. ya estábamos muy cansados, las piernas nos dolían, alcanzamos descansar de rato en rato. Cuando nos faltaban 2 km. se nos aparece el escarabajo vacaloura en el suelo ‘patas arriba’, en medio del camino", recuerda.

Segundo camino: una experiencia que toca a todos

Jaime le explicaba a su nieto que el Camino de Santiago era una ruta muy concurrida durante toda la historia porque "creían que así irían de frente al Cielo. Lo necesitaban para renovar y reforzar la fe". Lo hizo, porque decidieron repetir la experiencia, pero por otro recorrido: el camino primitivo, con el que cuesta atreverse por el trazado. Tardaron 14 días en volver a ver al santo. 

"Es el camino más complicado y difícil. La gente le tiene mucho respeto por los montes y cuestas que tiene. Pero, osados los dos nos animamos a realizar el camino. Santi ya estaba mucho más fuerte", continúa Jaime.

Después de haber hecho el Camino por tres sitios distintos, Jaime observa que la espiritualidad del santo se acaba colando, hasta en quienes sólo lo acometen por hacer deporte. "Todos los que entran al camino terminan influenciados por el apóstol, y creen que él es quien los ayuda frente a la dificultad. Al principio hay muchos que lo hacen como un reto deportivo, pero terminan cautivados por la espiritualidad, los impacta”.

Una vez concluyeron el primitivo, se dijeron que podrían culminar también con el que les quedaba: el Camino de Santiago francés.  

Su última peregrinación: El Camino francés

El último reto fue el más difícil. Cuatro etapas para recorrer 800 km. desde Francia y por el norte de España hasta coronar la Catedral. "Nos despertábamos a las 5:00 a. m. para empezar a caminar sabiendo que teníamos que llegar a nuestro destino. No hemos dejado de cumplir etapa alguna", afirmó.

La sed y las fuerzas todavía aguantan en abuelo y nieto. De hecho, según ACI Prensa, están buscando repetir el Camino primitivo, aunque  aún les queda por conquistar el Camino portugués

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