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La inspiradora historia del sacerdote 'portero' detrás de esta famosa fotografía

En 1959 unos seminaristas estaban jugando al fútbol cuando fueron fotografiados. Uno se salió del Seminario. El otro, que recibió el gol, hoy es sacerdote

La inspiradora historia del sacerdote portero detrás de esta famosa fotografía

 Ramón Masats

Víctor C. Bustillo

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 13:47

En pleno siglo XXI, parece complicado enseñar la fe a los demás. Sin embargo, como dijo un sacerdote: “Un cristiano puede jugar al fútbol, aunque le metan goles”. Se trata de don Lino Hernando, protagonista de una de las fotografías más famosas de nuestro tiempoRamón Masats (Premio Nacional de Fotografía en 2004) fue al Seminario Conciliar de Madrid para hacer un reportaje sobre la vida de los seminaristas.

La historia de una famosa fotografía

Durante una soleada mañana de 1959, Ramón Masats se dirigió al Seminario Conciliar de Madrid, para realizar un reportaje sobre los seminaristas. Realizó una fotografía, conocida como 'Seminaristas jugando al fútbol', que fue expuesta en el Moma, Museo de Arte de Nueva York. Se trata de una de las pocas fotografías españolas que se conservan en el Moma.

Varios seminaristas aparecen en la foto, jugando al fútbol, entre ellos don Lino Hernando, jugando de portero. Cuando Mariano chutó, Lino se impulsó con agilidad, suspendido en el aire. Pero ¿Fue gol? En una entrevista, que le realizó 'El Mundo', el sacerdote afirmó que: “Si, la sombra de la foto delata que el balón ya había pasado”.

Durante los años 50, los seminaristas ya usaban el chándal. Pero tan solo durante los partidos. Jugaban al fútbol después de comer, disparando a puerta, pero vestidos con sotana.

Desde 1960, cuando apareció en 'El Diario Ya', la fotografía se hizo famosa. Sin embargo, hasta 2005, casi nadie sabía quien era el portero que salía en aquella imagen ¿Fue gol o pegó en el poste? ¿Llegó a cura o perdió la vocación por el camino?, se preguntaba Juan Carlos Rodríguez, periodista de 'El Mundo'. En 2005 logró contactar con Mariano, quien tiró el penalti. Cuando le entrevistaron, explicó que dejó el seminario y estudió Psicología, donde ahora ejerce. También fue profesor del instituto Ramiro de Maeztu, colegio del Estudiantes, equipo de baloncesto.

Cuando a Mariano le preguntaron ¿Quien era el portero al que metiste un gol? dijo su nombre: Don Lino Hernando. En 1959 tenía 21 años y terminó terminó ordenándose sacerdote. Actualmente, don Lino ejerce en la madrileña parroquia Nuestra Señora de Covadonga. Ambos fueron entrevistados y repitieron la famosa fotografía.

En 2017 la revista del Seminario Conciliar de Madrid entrevistó al sacerdote, con motivo del Día de la Iglesia Diocesana (titulado “Tu familia, una pequeña Iglesia, tu Iglesia, una gran familia”).  En la entrevista aseguró que: “La foto no fue casual...era para un reportaje del Seminario en el año 59. Yo le dije a mi compañero: Mariano, tira a esta altura; yo, como sabía hacía donde iba (la pelota) me tiraría, pensé en hacer una buena parada, pero en esa ocasión tiró sin estar yo preparado. Fue gol. Justo en esa foto fue la que mejor salió...sigo pensando que sin sotana habría parado la pelota.”.

Ramón Masats contó la historia de la famosa fotografía en la 2 de Televisión Española:

Lino Hernando, el deportista y sacerdote

Se le podría llamar “Médico del alma con carisma deportivo”. Don Lino sigue siendo un deportista de pro, comprometido con su misión sacerdotal. Compara la Iglesia con un equipo deportivo: “Hay que vivir en comunidad, como los apóstoles, presididos por Pedro, el Papa”, explicó a los Misioneros del Sagrado Corazón en Perú.

Pero ¿Por qué la Iglesia es comparable a un equipo deportivo?: “En el fútbol tienes que darlo todo si quieres ganar, hace falta entrenamiento, estar preparado... en la parroquia, hay que estar disponible en todo momento... entrenándose, en la oración”, afirma, en la entrevista a los Seminaristas de Madrid.

Durante la entrevista de la Revista del Seminario Conciliar de Madrid, preguntaron a don Lino ¿Como ser cristiano actualmente?: “Un cristiano puede jugar al fútbol, aunque le metan goles”, respondió. Volvieron a preguntarle ¿Como evangelizar hoy en día, le preguntaron: “Hace falta vivir la fe profundamente, y no quedarse en la superficie”.

Don Lino nació en Luzón (Guadalajara), siendo el penúltimo de 10 hermanos. De pequeño, trabajó en el campo, ayudando a su familia. También le gustaba jugar al fútbol. Un día su padre le preguntó si le gustaría ser sacerdote. “Mi padre me insinuó si quería ser cura, pero también se lo sugirió a mi hermano pequeño y dijo que no. De los 8 seminaristas del pueblo, sólo yo llegué a ser sacerdote, contó a los seminaristas madrileños.

Con 11 años, entró al Seminario Menor de Alcalá. Cinco años después, don Lino ingresó en el Seminario Mayor de Madrid. Fue ordenado sacerdote en 1961. Cuando descubrió su vocación: “Unicamente tenía una seguridad... si no dejaba la oración, Dios me ayudaría... con la ayuda de Dios y de la Virgen, aquí estoy”, aseguró a la revista del Seminario madrileño.

En la entrevista del Seminario Conciliar de Madrid, los seminaristas afirmaron que, don Lino: "Constituye ejemplo de fidelidad y entrega sacerdotal”. Le preguntaron ¿Como definiría la entrega? y don Lino afirmó: “Estar dedicado a los demás, donde Dios quiera”.

Don Lino también habló sobre la Iglesia como una familia y como se puede evangelizar, incluso en pleno siglo XXI: “Para que la Iglesia sea considerada como una verdadera familia, hace falta que la gente experimente a Jesucristo en sus vidas, para así poder reconocer a la Iglesia como una madre amorosa y protectora. No como una severa y anticuada institución, como se plantea en este mundo secularizado”.

¿Por qué la Iglesia es una gran familia?  En COPE lo explicamos.

Cuando los seminaristas le preguntaron ¿Qué le podría decir a la gente joven?, don Lino respondió:  “Que se abran a Jesucristo y crean en Él... como dice el Papa Benedicto XVI, Jesucristo no quita nada y lo da todo”.

Hace unos años le intentaron agredir durante la celebración de la Iglesia, pero salió practicamente ileso. Por ello, el sacerdote considera que fue ayudado por Dios: "Cada uno tiene su combate, siempre hay que luchar, pero sabes que Dios te quiere mucho y te adelanta (te ayuda).

En las entrevistas de 'El Mundo' y de la revista del Seminario de Madrid, fue preguntado sobre el sentido de vicisitudes y problemas diarios. En ambas, don Lino aseguró que: “Todos tenemos una lucha y un combate. Pero, ante la duda, uno se apoya en Dios, escucha su palabra, y Él le da fuerza”

Don Lino ha estado en varias parroquias madrileñas. Tras ordenarse sacerdote, ejerció de coadjutor (ayudante del párroco) en Villavieja de Lozoya y Gascones, dos pueblos de la sierra de Madrid. Después estuvo en San Andrés, San Isidro y San Sebastián. Actualmente está en la parroquia de Nuestra Señora de Covadonga.

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