Memoria del VII Encuentro Mundial de las Familias en Milán

Memoria del VII Encuentro Mundial de las Familias en Milán
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Mons. Manuel Ureña Los Encuentros Mundiales de la Familia (=EMF) son una iniciativa de la Santa Sede, puesta en marcha por voluntad del Papa Beato Juan-Pablo II en 1994 en el contexto del Año Internacional de la Familia.
El primer Encuentro se celebró en Roma bajo el lema "La Familia, corazón de la civilización del amor", los días 8 y 9 de octubre de aquel año. Desde entonces, el EMF se celebra cada tres años con alternancia de sede: una vez en Europa y otra vez en el resto del mundo.
Hasta el presente, el Encuentro Mundial de las familias ha conocido siete ediciones. La segunda edición tuvo lugar, en Río de Janeiro, los días 4 y 5 de octubre de 1997, con el lema "La familia, don y compromiso, esperanza de la humanidad". El EMF se da cita de nuevo en Roma en el año 2000 bajo el lema: "Los hijos, primavera de la Iglesia y de la sociedad". La cuarta edición de los EMF se celebraría en Manila entre el 24 y el 25 de enero de 2003, con el tema "La familia cristiana: una buena nueva para el tercer milenio". El quinto EMF se celebró en Valencia, como bien recordamos, en julio de 2006 bajo el lema "La transmisión de la fe en familia". En el año 2009 la sexta edición del EMF tuvo como sede Ciudad de México, con el lema "La familia, formadora en los valores humanos y cristianos". Y el último EMF, el séptimo, acaba de tener lugar este año en Milán (del 30 de mayo al 3 de junio), domingo de la Santísima Trinidad, bajo el lema "La familia: el trabajo y la fiesta".
"El trabajo y la fiesta ? dijo el Papa, el 23 de agosto de 2010, en la Carta convocatoria del Encuentro ? están íntimamente relacionados con la vida de las familias: condicionan sus relaciones, influyen en las relaciones entre los cónyuges y entre padres e hijos, inciden en la relación de la familia con la sociedad y con la Iglesia"? "Familia, trabajo, fiesta: tres dones de Dios, tres dimensiones de nuestra existencia que han de encontrar un equilibrio armónico. Armonizar el tiempo del trabajo y las exigencias de la familia, la profesión y la paternidad y la maternidad, el trabajo y la fiesta es importante para construir una sociedad de rostro humano. A este respecto, hay que privilegiar siempre la lógica del ser respecto de la del tener: la primera construye, la segunda termina por destruir" (Homilía de la misa de clausura del Encuentro de Milán).
Muy importantes son en los EMF las catequesis que se preparan sobre el tema central de que se trata en cada caso y que viene expresado por el lema. Pues bien, en el VII EMF se han preparado diez catequesis generales distribuidas en tres series. Han versado sobre los elementos del trinomio del lema "Familia: trabajo y fiesta". Sobre la "Familia" en cuanto tal han tratado las tres primeras, a saber: "La familia engendra la vida"; "La familia vive la prueba"; y "La familia anima la sociedad". Sobre el trabajo en relación con la familia han tratado las tres siguientes: "El trabajo y la fiesta en la familia"; "El trabajo, recurso para la familia"; y "El trabajo, desafío para la familia". Y las tres catequesis últimas trataron sobre la fiesta en relación con la familia. Sus enunciados son los que siguen: "La fiesta, tiempo para la familia"; "La fiesta, tiempo para el Señor"; y "La fiesta, tiempo para la comunidad". Estas nueve catequesis fueron introducidas por una catequesis pórtico o introductoria sobre el estilo de vida familiar. Se titula: "El secreto de Nazaret".
Muy importantes son también en estos encuentros, que tienen una estructura muy semejante a la JMJ, el Congreso Teológico-Pastoral y la Feria de las Familias.
Finalmente, Milano Parco Nordaeroporto di Bresso fue la sede de la Fiesta de los Testimonios del sábado 2 de junio por la tarde y de la Santa Misa del domingo 3 de junio por la mañana, ambas presididas por el Santo Padre el Papa.
Ante más de 1.000.000 de personas el Papa Benedicto XVI afirmó sin miedo que "Dios creó al ser humano hombre y mujer, con la misma dignidad, pero también con características propias y complementarias, para que los dos fueran un don el uno para el otro, se valoraran recíprocamente y realizaran una comunidad de amor y de vida".
Y, un poco más adelante, decía el Papa que la Sagrada Escritura presenta al hombre y a la mujer como colaboradores de Dios en la transformación del mundo a través del trabajo, de la ciencia y de la técnica. También en esto se manifiestan ellos como imagen de Dios. Pero el hombre, varón y mujer ? concluía el Papa ? "está también llamado al descanso y a la fiesta? Para nosotros, cristianos, el día de fiesta es el domingo, día del Señor, pascua semanal. Es el día de la Iglesia, asamblea convocada por el Señor alrededor de la mesa de la palabra y del sacrificio eucarístico. Es el día del hombre y de sus valores? Es el día de la familia?".
Evitemos, pues, caer en las redes de una concepción utilitarista del trabajo, de la producción y del mercado. Y no caigamos tampoco en la concepción de la fiesta como ocasión de evasión y de consumo.
Damos gracias a Dios por el feliz desarrollo que ha tenido el EMF en Milán y por sus abundantes frutos, llamados a satisfacer el hambre y la sed de verdad que continua sufriendo hoy la familia.
? Manuel Ureña
Arzobispo de Zaragoza





