Jesucristo, Rey Universo

Jesucristo, Rey Universo

Agencia SIC

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Mons. Eusebio Hernández Queridos hermanos y amigos: Llegamos hoy a la culminación del Año Litúrgico con la celebración de la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo. Su figura es presentada en el Evangelio de hoy como pastor que separa a sus ovejas de las cabras y a las que juzga (Mateo, 25, 31-46).

Pastor que aparece también en la primera lectura (Ezequiel, 34, 11, 15-17), un pastor que busca a sus ovejas cuando se han perdido, las apacienta y las cuida cuando están heridas o enfermas. Un pastor que con toda dedicación y amor no desatiende a ninguna y da cada una aquello que necesita.

Ezequiel emplea esta figura para animar al pueblo que pasa por un momento de gran sufrimiento: Jerusalén ha sido destruida, el pueblo vive en medio de los paganos y todo parece perdido y sin salida. A pesar de laoscuridad y los nubarrones, Ezequiel presenta a un pastor que no desfallece en atender las necesidades de los que sufren y buscarlos con amor.

Este pastor es el anuncio de Cristo que es nuestro rey, un pastor-rey que cuida de nosotros con amor, que nunca se cansa de llamarnos, de buscarnos, de cuidarnos y que quiere congregarnos a todos en su amor. En las situaciones más difíciles de la vida, ahí está Él, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo,escuchamos en el Salmo 22 que hoy hemos empleado.

Este amor tiene que conducir nuestra vida en el amor, si Dios nos ama incondicionalmente, ¿cómo cerrar nuestra vida al amor al prójimo?, ¿cómo no sentirnos movidos al amor a nuestro hermano que sufre? Dar de comer al hambriento, agua al sediento, hospedar al forastero, vestir al desnudo, visitar al enfermo o encarcelado.

Dios que no necesita nada de nosotros, es el todopoderoso, ha querido, sin embargo hacerse hambriento, sediento, sin techo, desnudo, enfermo y encarcelado en cada persona que sufre y nos dice: Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis; y, cada vez que no lo hicisteis, tampoco lo hicisteis conmigo.

Jesús emplea un verbo antes de usar estas frases, es el verbo ver. Por eso la fe y el amor consisten en ver y, ver es descubrir atentamente al que necesita nuestra ayuda. A nuestro lado hay hermanos que pasan materialmente por las necesidades que nos describe el Evangelio, la injustica y el egoísmo provocan tantas necesidades.

Pero nuestro ver es más profundo, buscamos la justicia y la solución a los graves problemas materiales de nuestra época pero, a la vez, vemos una sociedad que desorientada necesita una luz que les guíe y conduzca. También hay hambrientos y sedientos de Dios, aunque ellos no lo sepan; faltos de amor, familias desestructuradas, enfermos en su corazón por la tristeza o la desesperación, jóvenes encarcelados en una existencia sin sentido y volcada en el triunfo, el alcohol, la droga o el sexo.

A todos ellos, pedimos al Señor, que los podamos ver y amar; y que este amor sea lo que guíe nuestra vida.

Con todo afecto os saludo y bendigo.

+ Eusebio Hernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona

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