El alma de todo apostolado

Agencia SIC

Publicado el - Actualizado

2 min lectura

Mons. Francisco Cerro Siempre recuerdo este libro: "EL ALMA DE TODO APOSTOLADO", que hace muchos años fue un auténtico bombazo en los ambientes cristianos. En el fondo venía a decir que no existe apostolado fecundo, evangelización, sin vivir de la unión con Dios. Nadie transmite lo que no tiene. Lo mismo que los heridos siempre hieren, los que están llenos de Dios, de paz, de alegría, transmiten al mundo el gozo y la alegría de quienes saben que el mayor bien que podemos dar o transmitir a los hombres y mujeres de nuestro tiempo es el Amor de Dios.

Ante tantos frentes que tenemos, ante los problemas de la humanidad, de nuestra Iglesia, de nuestras familias, del trabajo, de los ambientes donde nos movemos, es necesario volver a descubrir y a vivir lo que dice Jesús en el Evangelio: "Sin mí nada podéis hacer". Separados de la vid, los sarmientos están muertos y secos. No sirven para nada. Es necesario volver al encanto de la vida con Dios, de la oración, de la unión con Cristo para que no vivamos en el desencanto de la vida, en la tristeza de una vida sin Amor de Dios y sin amor a los que caminan a nuestro lado. Sin alma, sin vida no se construye nada duradero, no se evangeliza.

El alma de la evangelización sigue siendo la oración. La unión con Dios.

Pablo VI en "EVANGELII NUNTIANDI", uno de los documentos que más ha influido en la Iglesia de los últimos tiempos después del Concilio Vaticano II, recordaba que por muchos medios, estructuras, organizaciones que necesite la evangelización como la vocación principal y única de la Iglesia, es decir, dar a Cristo, no se podrá hacer sin el Espíritu Santo, sin la presencia discreta, pero eficaz, que la fe una y otra vez nos recuerda la necesidad de vivir la unión con Dios, la vida de la gracia, que nos impulsa a evangelizar "con los sentimientos de Cristo".

Hay muchos intentos de evangelizar estériles porque a veces hacemos una pastoral sin contar con el Señor, con su eficacia, con sus sacramentos, con la luz de la gracia y de la gratuidad. Como también no es fecunda la espiritualidad que no conduce a evangelizar a los pobres.

Es verdad que Dios no creó vagos, que se crucen de brazos y que no hagan nada para que todo lo haga Dios, también es necesario en grandes obras recuperar el alma de la evangelización y de la apostolicidad que es la unión con Dios.

No podemos construir el tejado desde arriba, hay que cimentar la evangelización sobre la base de una profunda vida de unión con el Dios de la vida. Por sus frutos los conoceréis y, si el fruto de la unión con Dios no es el servicio de caridad a los hermanos, no huele esto a evangelizar.

+ Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

Tracking