La alegría de ser instrumentos de Jesucristo

La alegría de ser instrumentos de Jesucristo
Publicado el - Actualizado
3 min lectura
Mons. Joan E. Vives Llega el verano y un ritmo de vida diferente. Queramos o no, las vacaciones de los niños cambian la vida de la mayoría de las familias… Y también termina el curso pastoral, y algunos trabajos más habituales de dedicación pastoral de las parroquias y comunidades disminuyen y vienen otros. Las necesidades de quienes tienen dificultades económicas se mantienen y quizá se hacen más urgentes, y la solidaridad no puede aplazarse. Y es que no podemos bajar los brazos de la misión. Los discípulos del Señor siempre estamos en tiempo de misión. Hasta en vacaciones. No hay vacaciones de la misión, del amor, del sacrificio por los hermanos, de la oración que nos une a Cristo y nos hace instrumentos suyos, de la coherencia en el vivir lo que somos, del testimonio de nuestra fe y sobre todo de nuestra esperanza… En este sentido deseo que todos podamos disfrutar de unos días de mayor tranquilidad y paz, de un tiempo gratuito para la familia y los amigos de verdad, un tiempo para pensar y orar más…
Tanto las familias como las escuelas y las parroquias, hacia final del curso, hacemos siempre un poco de balance y nos conviene. No necesitamos balances angustiados, pesimistas, que sólo cuentan con las propias fuerzas y por esto desaniman… Hay que valorar que el Señor siga actuando en el mundo, "mi Padre sigue actuando, y yo también actúo" (Jn 5,17), y se sirve de nosotros que somos pobres y débiles. Pero sí puede irnos bien hacer una sencilla revisión de vida y de actitudes personales y comunitarias, para analizar con paz lo que estamos haciendo, y tomar medidas de conversión en lo que nos convenga, así como dar gracias a Dios por todo lo que el Señor realiza con nuestra humilde colaboración.
Cada cristiano es un instrumento de Cristo con una hermosa misión, tal como lo expresa la "Oración simple", "Señor, ¡haz de mí un instrumento de tu Paz!", atribuida comúnmente a San Francisco de Asís pero que debe ser más probablemente de inicios del siglo XX. Esta oración "franciscana" aporta como una síntesis de las actitudes cristianas más de fondo, que podemos utilizar para esta revisión del curso, en la paz del verano, quizás más cerca de la naturaleza.
"Señor, haz de mí un instrumento de tu paz.
Que allí donde haya odio, ponga yo amor / Donde haya ofensa, ponga yo perdón.
Donde haya discordia, ponga yo unión / Donde haya duda, ponga yo fe.
Donde haya error, ponga yo verdad / Donde haya desesperación, ponga yo esperanza.
Donde haya tristeza, ponga yo alegría / Donde haya tinieblas, ponga yo luz.
Oh Maestro, que no busque tanto ser consolado, como consolar;
ser comprendido como comprender; ser amado, como amar.
Porque dando es como se recibe, perdonando, como se es perdonado,
muriendo, como se resucita a la vida eterna."
Os deseo a todos un buen final de curso y un feliz descanso, con la alegría de ser instrumentos de Cristo sin ningún mérito nuestro.
+ Joan E. Vives
Arzobispo de Urgell





