La mafia rusa en España: “Roban en las viviendas y con el dinero contratan sicarios para cometer sus crímenes"

La periodista Cruz Morcillo ha explicado el 'modus operandi' de estas organizaciones criminales

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Tiempo de lectura: 3'Actualizado 03:02

Una de las organizaciones criminales que hicieron su presencia con más fuerza en nuestro país a comienzos de la década de los noventa fue la mafia rusa. No obstante, las grandes operaciones policiales no llegarían hasta el siglo XXI, tal y como recuerda la periodista de 'ABC' Cruz Morcillo, una de las grandes conocedoras en nuestro país de estas organizaciones del Este: “En los últimos veinte años ha habido cuatro grandes operaciones contra la mafia rusa en España. Una de las más importantes tuvo lugar en 2004, la 'Operación Avispa', que daba a conocer la implantación de estas organizaciones en nuestro país. Se confirmaba así lo que sospechábamos muchos, y es que estaban penetrándose en las instituciones para intentar controlar a determinadas personalidades y favorecer así sus intereses.”

De esta manera, la Fiscalía Anticorrupción y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado cortaron las alas a estos clanes, pese a que el sistema judicial fallaba: “Fíjate, algunas operaciones se llevaron a cabo en 2004 o en 2010, y muchas de las piezas separadas no se juzgaron hasta el año pasado. Al estar tan dilatado en el tiempo, les da tiempo de sobra a rehacerse pese al varapalo sufrido.”

Cuando nos referimos a la mafia rusa, no quiere decir que sus integrantes sean únicamente de Rusia. Son ciudadanos que proceden de países de la antigua Unión Soviética. Países como Georgia tienen una amplia representación entre sus miembros, especializados actualmente en robos en viviendas sin violencia. Son bandas de primer nivel, que se implantaron inicialmente en territorios como Tarragona, Costa del Sol (Marbella y Málaga sobre todo), Mallorca, Valencia o Alicante. En Madrid se ubican los despachos de abogados y asesores fiscales que les llevan los negocios: “Llegaron a España los jefes de las bandas, conocidos como 'Vor' para hacer negocios y blanquear el dinero de los crímenes cometidos en sus países de origen”, afirma Morcillo.

Negocios inmobiliarios, compra de urbanizaciones o de embarcaciones fueron algunas de las actividades de sus integrantes. Todo con el objetivo de poner en marcha la lavadora del dinero. Pese a residir en España, con frecuencia acuden a su país de origen para seguir haciendo negocios y dar órdenes a los que trabajan para ellos: “Tocaron muchos ayuntamientos para corromper a sus funcionarios en zonas como Barcelona o Almería. De hecho, me han contado historias como que, por ejemplo, la manera en la que un tipo llegaba con un maletín diciendo que quería comprar un determinado hotel y algunos chalets, y una vez conocía la cifra de venta ponía encima del la mesa el dinero en efectivo sin que nadie preguntaba sobre su procedencia. También es cierto que se beneficiaban del inexistente control fiscal que había. Por eso entraba mucho dinero negro.”

Otra de las operaciones que marcaron un punto de inflexión fue la 'Operación Java' en el año 2010. Una operación que ponía de manifiesto la existencia de un ejército de integrantes de la mafia rusa en las calles de diferentes puntos de la Península, dedicados al robo de pisos: “El dinero sustraído lo entregaban al jefe del grupo, y estos a su vez lo depositaban en la caja común que tenían los criminales. Con esa especie de hucha común pagan a los abogados cuando alguno de ellos son detenidos, mantienen a las familias de los presos e incluso sirve para pagar a los sicarios encargados de cometer un asesinato.”

Durante la presente década, se pensaba que la situación estaba controlada, hasta que en agosto del pasado año, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad emprendieron una gran operación contra la mafia rusa que se saldó con un total de 129 detenidos, entre ellos al número tres de la mafia rusa a nivel mundial. De hecho, gracias a aquella operación se abortó el asesinato de uno de los rivales de estos clanes en Marbella: “Desde hacía años no se veía de manera tan evidente que los 'Vor' habían regresado a España con el objetivo de celebrar reuniones entre los capos, acabar con la competencia o celebrar fiestas para organizar nuevos delitos. Incluso se dedicaban a las apuestas deportivas de forma ilegal.”

No obstante, la actuación de estos clanes es más silenciosa que en el pasado, ya que son conscientes de que están vigilados: “Saben perfectamente que en España hay especialistas policiales y fiscales que no les pierden de vista. Prueba de ello es que han ordenado asesinatos constantemente, pero fuera de España. En nuestro país no, porque no les conviene dar la imagen de tipos sangrientos, pues de lo contrario llamaría la atención de la policía. Al revés, viven aislados en la sociedad, solo se integran entre ellos.”

La periodista especializada en la mafia rusa ha añadido que salvo por el asalto a las viviendas y polígonos, el ciudadano de a pie no tiene la percepción directa de su existencia, aunque sí indirecta: “Es que mucha gente no lo sabe, pero el encarecimiento de los pisos a finales de los años noventa y principios del 2000 se deben a las corruptelas de estas bandas criminales, y aquello provocó que los precios estuvieran por encima de la economía real. Por ahí estalló la burbuja y llegó la crisis.”

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