La dramática situación que está viviendo Eliana después de haber experimentado esta cruel experiencia

Eliana solicitó un crédito de 13.000 euros que nunca llegó a percibir

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 09 sep 2019

Eliana fue víctima de una estafa por parte de un prestamista. Solicitó un crédito de 13.000 euros a su banco. Era urgente, ya que con ello podría atender las necesidades de su hija, una menor que padece una enfermedad rara, con una discapacidad reconocida del 80%. Esos días, llegó a sus manos el anuncio de una empresa que ofrecía créditos rápidos: “cuando acudí al prestamista, envié los mismos documentos que al banco, y a los dos días se pusieron en contacto conmigo para informarme que me habían concedido los 13.000 euros, incluso con opción a 15.000. El empleado que me atendió, me explicó que debía abonar previamente una cantidad de 250 euros. Era una especie de comisión que se llevaba la empresa, pero el crédito ya estaba aprobado.”

Ante el desconocimiento de Eliana para abonar los 250 euros que solicitaba la empresa, el propio empleado le daba instrucciones desde el teléfono de cómo debía hacerlo desde un cajero automático: “el asesor incluso me hizo enviarle por Whassap el comprobante del ingreso para constatar que había pagado.”

A partir de ese momento, nuestra protagonista comenzó a desconfiar, especialmente cuando la empresa le ofrecía la posibilidad de desplazarse para enviarle el contrato con el préstamo. Eliana se negó, solicitando acudir a la oficina de la entidad: “efectivamente, disponen de una oficina en el centro de Madrid. Me atendieron amablemente y firmé el préstamo. Luego me comentaron que en una semana se volverían a poner en contacto conmigo para recibir el dinero.”

Pero la empresa nunca se puso en contacto con Eliana: “al ver que no me llamaban, lo hice yo. Para mi sorpresa, la persona que me atendió me aseguró que la documentación que presenté estaba incompleta. Yo le contesté que mi crédito ya había sido aprobado, pero insistían en que no. Ya me habían robado los 250 euros.”

La estafa ha trastocado bastante a la joven: “es un dinero que necesitaba urgentemente para atender a mi hija. Lo único que puedo hacer ahora es denunciarlo, pero ni siquiera puedo acudir porque trabajo por las mañanas, y por la tarde tengo que cuidar de mi niña. Nadie puede quedarse con ella, porque al tener una discapacidad severa, es difícil cuidarla.”

Aunque el prestamista tan solo se ha apropiado de 250 euros, esta cantidad representa una cuarta parte del dinero del que dispone mensualmente Eliana para hacerse cargo de su hija: “me siento estúpida. No entiendo por qué nadie actúa contra esta gente. Incluso he tenido que pedir varios días de permiso en mi trabajo. Solo quiero llorar.”

Lo cierto es que Eliana aún desconoce las consecuencias que puede tener para ella los documentos firmados para recibir el préstamo, cuya cantidad nunca percibió. De momento, ya ha perdido los 250 euros de comisión para la fraudulenta entidad.

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