El sufrimiento al que tuvo que hacer frente Paquita: "Mi marido me aterraba"
Luis recomienda a los que estén pasando por esta adicción que pidan ayuda a Alcohólicos Anónimos: “no lo van a solucionar por sí mismos”

La confesión de Paquita: “Llegué a tener miedo a mi marido por su adicción al alcohol”
Madrid - Publicado el - Actualizado
3 min lectura
Paquita y Luis son un matrimonio que rondan los 50 años. Durante su juventud, Luis tuvo serios problemas con el alcohol. Hace tres décadas, inició un duro proceso de rehabilitación a través de Alcohólicos Anónimos: “El alcoholismo no tiene cura. Podemos mantenernos sin beber, pero es una enfermedad crónica. Esa característica compulsiva que tienen los alcohólicos en el primer trago nunca desaparece. Es una respuesta anormal de nuestro organismo, similar al que puede sufrir un celíaco con el gluten.” En cualquier caso, la vida de Luis pasa por no probar una gota: “No hay marcha atrás. Ya logré salir de esa esclavitud a la que también sometí a mi familia.”
Paquita recuerda aquellos años tan duros: “Yo no era consciente del problema. Sabía que él estaba mal, pero ocurría que nunca bebía en casa, sino fuera, cuando salíamos con los amigos. Hubo un momento en el que tuve que recurrir a un psiquiatra, porque yo no estaba bien. Pensaba que eran por otros motivos, hasta que descubrí que fue por la adicción al alcohol de mi marido.” Fue entonces cuando decidió adherirse al programa de AL-ANON (asociación que ofrece ayuda y asesoramiento a los familiares de personas adictas al alcohol).
Deterioro en las relaciones familiares, elevado gasto destinado al alcohol y nula capacidad de control. Así se podría resumir la vida de Luis por aquel entonces. Los dos hijos del matrimonio no vivieron los años en los que su padre permanecía activo, pero sí la primera fase de rehabilitación en Alcohólicos Anónimos: “Yo nunca les agredí físicamente, pero sí tenía comportamientos dañinos emocionalmente, con mucha agresividad verbal, hirientes, que les machacó psicológicamente. Cuando ya me encontré algo mejor, compartía con ellos esos avances. Fui pasito a pasito.”
Y es que pese a dejar de beber, cambiar las dinámicas familiares es tarea complicada: “Se mantenía la controversia, los pensamientos negativos y neuróticos. Eso nos desgastó a todos emocionalmente. Con el tiempo se fue revirtiendo aquella situación, gracias en parte a la fase del programa de Alcohólicos Anónimos que consiste en reparar el daño causado para perdonarte a ti mismo y cicatrizar heridas. Así es como hemos conseguido una convivencia basada en el respeto y el apoyo. Yo les quiero con toda mi alma, porque se lo merecen. Son muy buenas personas.”
Paqui nos ha confesado que llegó a tener miedo a su marido: “Yo no entendía nada de esta enfermedad que no se puede controlar. Son situaciones que tuve que aprender a manejar, gracias a AL-ANON. Una vez que dejas de beber, aprender a vivir es muy difícil. Yo nunca pensé en arrojar la toalla, aunque alguna vez se me pasó por la cabeza. Pero jamás lo hice porque le quería, y sabía que detrás de todo aquello estaba el alcohol.”
El alcoholismo es una enfermedad grave, que tiende a empeorar si no se pide auxilio. Por ello, Luis recomienda a quien esté pasando por esta situación que acuda a Alcohólicos Anónimos: “Por mucho que quieran, no van a lograr controlarlo. Es lo que piensa inicialmente los adictos, que podrán salir cuando quieran. No es así.”



