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“Asumir la pérdida de un ser querido o de una parte de tu cuerpo como consecuencia de un atentado es durísimo”

'Imparables' ha entrevistado a la psicóloga Marina Fernández

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 02:12

La psicología juega un papel esencial a la hora de ayudar a las personas que han sido víctimas, directas o indirectas, de un atentado. La clave es lograr normalizar la nueva situación para volver a estar bien, tal y como asegura la psicóloga perteneciente a la Red Nacional de atención a las víctimas del terrorismo creada por el Ministerio del Interior, Marina Fernández: “Cuando se producen estos hechos, nuestra tarea es ayudar a estas personas a manejar su vida, que aprendan a vivir con lo que les ha ocurrido. Tienen que asumir que inician una nueva etapa en la que han podido perder un ser querido, o una parte de su cuerpo, lo cual es muy duro, máxime si tenemos en cuenta que el causante ha sido la acción de otro ser humano.”

Ante estos casos, el protocolo a seguir por parte de los psicólogos es ponerse en contacto con quien organiza el operativo para recabar toda la información posible de lo ocurrido. Una vez obtenido los datos necesarios, comienza el proceso: “No todo el mundo necesita esta ayuda psicológica, pero es importante que sepan que tienen esa posibilidad. A veces, nuestra labor consiste simplemente en aclarar dudas, ya que por lo general obtenemos mucha información del exterior cuando se producen atentados terroristas. Tenemos que trabajar en la manera en la que vamos a comunicar el fallecimiento de un familiar, especialmente si hay niños de por medio, o simplemente para pedir paciencia, ya que aún hay que esperar. Nuestro papel es estar a disposición de las familias para gestionar todas las emociones en cada momento.”

Como hemos comentado, la presencia de menores complica la situación. Por ello, Marina Fernández ha detallado que lo más importante en estos casos es “transmitir la noticia de un fallecimiento con sus palabras, no como si fueran adultos. En caso de ser una figura cercana, como un padre o una madre, hay que garantizarles que seguirán teniendo protección pese a lo ocurrido.”

Elementos como la Fe facilita mucho este tipo de tareas: “Ser consciente de que alguien te acompaña, que el familiar no se queda ahí y que estará en un lugar mejor, es un pensamiento que alivia el sufrimiento. Esto les permite afrontar el problema y salir de ello.”

Lo más importante es erradicar la creencia de que no podemos aspirar a estar bien después de vivir un episodio tan traumático: “Se puede estar bien, siempre que se asuma previamente que en esta nueva etapa puede haber secuelas físicas o psíquicas. Hay que normalizarlo y seguir adelante.”

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