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¿En qué casos una prueba de alcoholemia puede ser nula?

Que el etilómetro no haya pasado las revisiones estipuladas legalmente es uno de ellos

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 01:17

Ponerse al volante de un coche tras haber consumido más alcohol del permitido puede suponer, en el mejor de los casos, una sanción administrativa o incluso la comisión de un delito. No obstante, existen una serie de casos en los que la prueba de alcoholemia es nula. El abogado José Ramón Felipe Condés, en 'Crimen y castigo', explica que “una persona puede beber y que, aunque dé positivo en un control, no se considere constitutivo ni de delito ni suponga una sanción”.

La primera de las razones de nulidad de la prueba de alcoholemia es que el resultado, teniendo en cuenta el margen de error del aparato, no supere los liímites. “Normalmente tienen un margen de entre un 5 y un 7,5%”, explica el abogado. Asimismo, estos dispositivos deben pasar una serie de revisiones periódicas que aseguran su correcto funcionamiento. Si se realiza una prueba de alcoholemia con un aparato que no ha sido revisado en la fecha que correspondía, el resultado de la prueba será nulo.

También cabe la posibilidad de que en la realización de la prueba “no se respeten los derechos del conductor”, como la espera de un mínimo de diez minutos entre el primer test y el segundo, o la posibilidad de comprobar los resultados del etilómetro en un centro médico con una analítica de sangre.

Pero no solamente la tasa de alcoholemia se tiene en cuenta en un juicio rápido por un delito por conducción bajo los efectos del alcohol. Los agentes de la autoridad también recogen el comportamiento del conductor parado en un control de alcohol y drogas. En caso de que lo señalado en el atestado ponga de manifiesto la embriaguez del individuo para llevar un vehículo, como el habla pastosa, la falta de equilibrio o el hedor a alcohol, entre otras razones, también será tenido en cuenta por el juez. Tan sólo será necesario que el policía corrobore sus propias palabras en el juicio.

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