Pilar García Muñiz: "Lo que está ocurriendo con la justicia en España es digno de una película surrealista"

Madrid - Publicado el - Actualizado
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Hoy se ha abierto el año judicial con presencia del Rey Felipe VI. Pero hay quedecirlo claro, todo lo solemne que tiene el acto, lo tiene de chusco por la polémica surgida por los tejemanejes políticos.
Lo que está ocurriendo con la justicia en España es digno de una pelicula surrealista. Van 4 años de parálisis institucional que acaba afectando al ciudadano, porque no olvidemos que la justicia es al final la consecuencia de aplicar las leyes por las que nos regimos todos. Y todo porque los prinicpales partidos no acaban de ponerse de acuerdo para renovar el Máximo órgano de los jueces en España, el Consejo General del Poder Judicial... Esto afecta por ejemplo a los nombramientos de magistrados en el Tribunal Supremo, un tribunal donde se resuelven muchos de los problemas que tenemos todos en nuestra vida cotidiana.
Pero por si este escenario de bloqueo no fuera ya insostenible, en un alarde de complicar todavía más la situación el gobierno, rizó el rizo. Para presionar al PP, PSOE y PODEMOS reformaron la ley para impedir que El consejo General del Poder Judicial pudiera hacer nombramientos estando en funciones, que es como está ahora mismo. De este modo los jueces no pueden nombrar relevos en el Supremo o en el Constitucional hasta no haya un acuerdo político.
Asi quedó la cosa hasta que de forma sorpresiva, este verano, el gobierno modificó su propia ley. Ahora Sí permite el nombramiento de 4 miembros del Tribunal Constitucional que tienen que ser renovados antes del 13 de septiembre. Pero hay truco. De esas 4 plazas a renovar, dos las eligen los propios jueces por acuerdo. Normalmente uno progresista y otro conservador.
Pero, ¿Quién elige a los otros 2? Los escoge el propio gobierno y seguramente elegirá también jueces progresistas, de la cuerda. De este modo se asegura que de los 4 nuevos magistrados del Constitucional, tres le sean afines.
Esto tiene una lectura política muy importante y es que el Constitucional tiene que decidir sobre asuntos fundamentales. Tiene que decir si muchas decisiones del gobierno, de este y de otros, son legales o no. Asuntos tan sensibles como pronunciarse sobre la Ley del Aborto, que lleva 12 años en el cajón, la ley de eutanasia o la propia ley de educación, la Ley Celáa, que hoy comienza a aplicarse con el inicio del curso escolar.
Claro, si el gobierno cuenta con una mayoría progresista de jueces, le será más fácil tener luz verde para sus leyes. Y en eso está ahora mismo la justicia, tratando de ponerse de acuerdo entre progresistas y conservadores que no quieren pasar por este aro y ahora llega la gran pregunta: ¿No habíamos quedado en que el poder judicial era independiente del poder político? Si es así, resulta muy dificil explicar que pasen estas cosas.



