Verdaderamente

Ayer el Papa recordaba que en las Iglesias de Oriente se proclama la buena nueva de la Pascua con una afirmación que puede parecer reiterativa

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Verdaderamente

José Luis Restán

Publicado el - Actualizado

2 min lectura

Ayer el Papa recordaba que en las Iglesias de Oriente se proclama la buena nueva de la Pascua con una afirmación que puede parecer reiterativa: “Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado”. Ese verdaderamente subraya que la resurrección nunca fue para los cristianos una utopía o una idea. La conciencia de que no se trataba de una ensoñación piadosa, sino de un hecho contante y sonante, hacía que la vida se volviese una carrera, porque veían ya la meta de su camino, Jesucristo vivo y presente. A distancia de más de veinte siglos, Francisco pudo decir ayer: “que la Iglesia y el mundo se alegren, porque hoy nuestra esperanza ya no se estrella contra el muro de la muerte; el Señor nos ha abierto un puente hacia la vida… en Pascua el destino del mundo cambió”. ¿Se puede mantener esto, razonablemente, ante el mundo en el que nos movemos hoy? Cada cristiano debe responder a esta grave pregunta.

Ayer, durante la bendición Urbi et Orbi, pudimos ver junto al Papa Francisco la figura de un anciano cardenal, algo encorvado, que contemplaba en silencio, con una mirada de tranquila certeza. No dijo una sola palabra, pero su presencia fue significativa. Era el cardenal Ernesto Simoni, un albanés de 94 años que sufrió cárcel, torturas y trabajos forzados en las prisiones del régimen comunista de Enver Hoxha durante 18 años. El Papa, que le creó cardenal tras escuchar su testimonio en 2014, durante su viaje a Albania, ha querido tenerle a su lado durante las celebraciones de la Pascua. Para el cardenal Simoni la resurrección no es un mito ni una piadosa hipótesis… “a ver si es verdad”. Es la certeza que ha mantenido su vida en pie y que le ha convertido en testigo creíble todos los que se han encontrado con él, durante su prisión y en la libertad recobrada. Como deseaba ayer el Papa al final de su alocución: “encontremos también nosotros el gusto del camino, aceleremos el latido de la esperanza, saboreemos la belleza del cielo. Obtengamos la fuerza para perseverar en el bien, hacia el encuentro del Bien que no defrauda”. Así es la vida de Ernesto Simoni. Feliz Pascua.

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