¿Qué puede perdurar?
Escucha la Firma de José Luis Restán del lunes 2 de marzo

Escucha la Firma de José Luis Restán del lunes 2 de marzo
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El pasado viernes concluyeron los Ejercicios espirituales del Papa y de la Curia Romana que fueron dirigidos por el obispo de Trondheim, el monje cisterciense Erik Varden. En su última predicación, Varden evocó el clima de preocupación que rodeaba el comienzo del Concilio Vaticano II, en 1962: entonces estalló la crisis de los misiles en Cuba, las heridas de la Segunda Guerra Mundial estaban aún abiertas y se delineaban nuevas y espantosas perspectivas de autodestrucción para el género humano. Al mismo tiempo, ese período estuvo cargado de esperanzas en una nueva sociedad fundada en los derechos humanos, el comercio justo y los avances técnicos. Las paradojas históricas, como se ve, tienden a repetirse. El Concilio encomendó a la Iglesia la tarea de anunciar a Cristo como la respuesta clara y convincente a las cuestiones más urgentes del presente; solo en Él podemos depositar nuestra confianza, no en estrategias pasajeras.
También el tiempo en que vivimos hoy, dijo Varden, está hambriento de escuchar la proclamación de esta esperanza. También hoy nos vemos expuestos a grandes peligros, antiguos y nuevos, y es natural preguntarnos, en medio de tanta incertidumbre, qué es lo que puede perdurar. El joven obispo noruego recordó ante el Papa y sus colaboradores que, a nuestro alrededor, “las naves de antiguas catedrales se convierten hoy en minigolf, los santuarios se utilizan para parodias seculares que buscan desesperadamente llamar la atención, y mientras, los jóvenes cantan desconsoladamente que la vida es una herida abierta y que no hay bálsamo para ella”. Esos jóvenes que cantan en nuestros parques con el corazón apesadumbrado tienen hambre del Evangelio y escuchan con atención cuando se presenta con autoridad por cristianos capaces de exponer su verdad sin concesiones, mostrando el poder misericordioso de Cristo para renovar y transformar la vida. Así lo experimentó el propio Erik Varden, y no es casual que el Papa le haya pedido proclamarlo al mundo desde un escenario privilegiado.



