No hay cultura cristiana sin cristianos
Escucha la Firma de José Luis Restán del miércoles 29 de abril

Escucha la Firma de José Luis Restán del miércoles 29 de abril
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Emulando al rey Enrique IV en su famosa sentencia “París bien vale una Misa”, el futuro candidato a las presidenciales de la República Francesa, Eric Ciotti, acaba de publicar un libro titulado “Europa bien vale una Misa”. Su tesis es que la decadencia de nuestro continente tiene que ver con la pérdida de la cultura cristiana y sus valores, y, por tanto, el renacer europeo requiere recuperarlos desde el debate público y el ejercicio del poder político. Ciotti no postula una vuelta a la fe, cosa que solo puede suceder, uno a uno, a través de la decisión libre y personal de cada europeo, sino una reconstrucción política de la cristiandad. Un tema muy viejo que, curiosamente, vuelve a cobrar actualidad: ¿acaso se puede revivir el cristianismo sin la fe cristiana? Ese es el empeño de Ciotti, como lo fue de su compatriota Maurras, lo que provocó la condena del Papa Pío XI. No creo que Ciotti tenga la altura ni el arrastre de Maurras, ni de lejos, pero la sustancia es la misma.
Es cierto que la decadencia cultural, moral e incluso institucional de Europa tiene que ver con la pérdida de la savia cristiana, pero esta no volverá a correr por las venas de la sociedad europea porque lo decrete un programa político. Es posible que la fe cristiana vuelva a ser decisiva desde el punto de vista social y cultural en algunas zonas de Europa, es posible, aunque no lo sabemos. Una cosa está clara: no existe cristianismo sin Cristo, no es posible una cultura cristiana (más allá de esquemas y principios abstractos) sin la fe viva de los cristianos. Recuerdo un pasaje de un reciente discurso del arzobispo Luis Argüello en el que decía que la cristiandad, donde religión y sociedad estaban profundamente entrelazadas, ha desaparecido, pero no la llamada a los católicos a ser testigos del Evangelio en todos los ambientes, de forma que influyan en las formas de vida, la cultura y las leyes. Una cosa es la misión y otra las nostalgias y los proyectos ideológicos.



