Sara Alvar, voluntaria: "Me emociona pensar que lo que una vez pensamos e iniciamos hace ya 15 años, pues le vale a alguien"

Cada viernes, voluntarios de la asociación Boanoite salen a las calles de A Coruña para ofrecer conversación y apoyo a las personas que duermen a la intemperie

Álvaro Criado

Madrid - Publicado el

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En España hay un dato incómodo pero necesario de conocer: más de 28.000 personas no tienen un lugar al que llamar hogar. Varios miles duermen directamente en la calle. En Galicia, las estimaciones hablan de más de 1.000 personas sin un hogar estable. No son solo cifras, son personas con nombres y noches a la intemperie, muchas de las cuales comienzan sintiendo que nadie las mira. Para combatir esta invisibilidad, nació Boanoite, un grupo de personas que cada viernes por la noche sale a las calles de A Coruña y Santiago.

El origen de Boanoite

La iniciativa surgió hace 15 años, impulsada por un grupo de amigos de la parroquia de San Francisco de Asís. Una de sus responsables es Sara Albar, médica de familia de día y voluntaria de noche. "Teníamos la inquietud de hacer algo en nuestra ciudad, de echar una mano al que tenemos al lado", explica. Tras colaborar como voluntarios en entidades como la Cocina Económica o el Padre Rubinos, se sensibilizaron con la realidad de quienes dormían en la calle.

Un hombre en la calle

Así nació la idea de ser ellos quienes se acercaran. "Se nos ocurrió salir a donde estaban ellos, en vez de que ellos vinieran a nosotros a pedir ayuda", relata Sara. El objetivo era acercarse con una bebida caliente para "hacerlos un poco visibles y, sobre todo, escuchar sus historias". De esta forma, cada viernes por la noche, un grupo de voluntarios recorre las calles con termos de chocolate, conversación y calor humano.

“He encontrado una segunda familia”

El impacto de esta labor se refleja en testimonios como el de una persona que vivió en la calle y que describe el proyecto como "maravilloso". Según cuenta, esta ayuda permite que "un gran porcentaje de personas podamos volvernos a reincorporar al mundo laboral y con la mente en alto". Su agradecimiento es profundo hacia los voluntarios que dedican su tiempo libre.

Atención de Cruz Roja a personas sin hogar

Para los voluntarios, escuchar estas palabras es la mayor recompensa. "Me emociona pensar que lo que una vez pensamos e iniciamos hace ya 15 años, pues le vale a alguien", confiesa Sara. La bebida caliente, insiste, no es una necesidad, sino "una excusa para entablar una conversación como quien se toma un café". A veces charlan sobre problemas, otras sobre dónde pedir ayuda para empadronarse, y otras simplemente "del Deportivo".

El peaje de vivir en la calle

Como médica de familia, Sara Albar conoce bien cómo castiga la calle física y mentalmente. Explica que se vive en un estado de tensión constante y una profunda inseguridad. "Ya no solo es el frío o la lluvia, sino la inseguridad de no saberte a salvo por las noches", detalla. Aunque en A Coruña no conocen casos directos, en otras ciudades se han reportado agresiones.

Sin embargo, el principal daño es a nivel mental. "El día se te hace muy largo si no tienes dónde estar. Estar a solas con tu cabeza todo el día debe ser muy difícil", reflexiona la doctora. Esta situación puede llevar a buscar refugio en distintos consumos o malas compañías. Por eso, subraya que "la calle quema" y es crucial actuar cuanto antes, ya que "es un ciclo muy difícil de salir".

Los recursos institucionales, como los albergues, intentan paliar esta situación, pero a menudo están saturados. En A Coruña, la norma general es de 15 días de estancia y luego un mes fuera, un sistema que, aunque limitado, permite a los trabajadores sociales "enganchar" con las personas y empezar a trabajar en soluciones individuales, ya que "cada persona tiene sus problemas muy diferentes".

Sara Albar insiste en la importancia de "trabajar en red", destacando la colaboración entre las asociaciones de la ciudad. En este ecosistema, Boanoite busca ser "ese enganche o ese apoyo en el camino, para que no se sientan solos y salgan adelante". El objetivo final es romper los prejuicios y las etiquetas que pesan sobre las personas en situación de sinhogarismo.

No son diferentes a nosotros""

Sara Alvar

Voluntaria

De cara al próximo viernes, cuando vuelva a salir con sus compañeros, Sara Albar pide un cambio de mirada. "Me gustaría que la gente entendiera que no son diferentes a nosotros", afirma. Pide apartar las etiquetas y los prejuicios, ya que a menudo se les ve como "peligrosos", cuando en realidad "son personas como nosotros, que tienen sus preocupaciones como nosotros y que lo que necesitan es alguien que les escuche".

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.