Las autolesiones en adolescentes se duplican en este curso
La Asociación de Directores de Directores de Instituto de Madrid ha detectado el doble de casos de autolesiones en lo que va de curso

Las autolesiones en adolescentes se duplican en este curso
Madrid - Publicado el - Actualizado
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No es fácil abordar este tema. Pero debemos hacerlos. Como padres y como sociedad. No es fácil entender por qué un joven se autolesiona. Porque se escapa a la lógica.
¿Cómo puede ser que hacerse daño te haga sentir bien? ¿Que después de hacerlo sientas alivio?
Autolesionarse no es una enfermedad mental. Es una conducta provocada por una enfermedad mental o un episodio de enfermedad mental. Y asusta. Asusta hacerlo por primera vez, ser conciente de la línea que se está cruzando. Y asusta descubrir que es un liberador para reducir la angustia, el dolor emocional... todo, a través del dolor físico y el dañarse
Fátima tiene ahora 25 años... Desde los 13 a los 19 años, provocado el acoso escolar, estuvo autolesionándose. Arañazos de los que dejan cicatriz. "Nunca entendí el acaso y derribo hacia mi persona nada más ponía un pie en la escuela", y es que fue eso, el bullying lo que le llevó a autolesionarse. Como cuenta, el dolor físico era lo único que aliviaba el dolor emocional que sentía por el maltrato psicológico que sufría en el colegio.
Detectar estos casos no es nada fácil para los familiares de quienes lo sufren: “me sentaba fatal que mi familiara no viera que lo estaba pasando mal, que necesitaba ayuda”. Es su testimonio, pero expresa el sufriemiento de tantos otros adolescentes que pueden estar pasando por esto ahora.
Afortunadamente Fátima, con terapia y ayuda ha salido adelante y ya puede decire que lo ha superado, que tiene una familia que la quiere y un proyecto de vida ilusionante. Es la prueba de que de estas situaciones también se sale.
Y si las principales víctimas son los propios adolescentes que se ven empujados a autolesionarse, para las familias tampoco es sencillo. Es el caso de Soraya. Su hija comenzó a hacerlo con 13 años, una vez más a raíz del maltrato psicológico que sufría en el colegio. “Me ha faltado información y apoyo profesional, los departamentos de salud mental están desbordados y la atención es mínima, encontrar información sobre el tema también fue complicado y no sabía qué hacer.
El caso de su hija, al contrario que el de Fátima, sí fue más allá y llegó al intento de suicidio. Fue su madre quien lo descubrió al llegar a casa. Soraya, como Fátima espera que sus testimonios ayuden a tanta gente que pueden estar sufriendo casos similares a los suyos.



