Juan Solo: "¿En un avión, vale pulpo como animal de compañía? No. ¿Y pavo real?"

La particular visión de la actualidad de Juan Solo

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La TardeMadrid

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 18:35

A veces vienen mal dadas pero saber que logro haceros reír con mis majaderías me da fuerzas para seguir luchando. Pero admito que hay terrenos en los que no veo con fuerzas para jugar. No parece propio; no es el momento. Por ejemplo, en un entierro.

Pues ha habido alguien que sí lo ha conseguido. El nombre del bromista, Shay Bradley, un irlandés famoso por su buen humor. Logró que los asistentes al entierro se partieran de risa y nadie se enfadó con él.

¿Cómo es posible? Porque el muerto era él.

El pobre Shay Bradley padecía una enfermedad terminal. Hace un año preparó una broma para quienes asistieran a su entierro. Y lo hemos sabido porque su hija estaba compinchada con él, grabó un video con la reacción de los asistentes y después lo subió a las redes para honrar la memoria y el buen humor de su padre.

¡Y hemos conseguido el sonido! Oímos las gaitas, el viento en el camposanto en una mañana desapacible. Ya han bajado el féretro a la tumba y están a punto de comenzar a echar la tierra. Cuando se escucha... el muerto diciendo: ¡Hola, hola! Y golpeando el ataúd.

Estupor en todos. Parecía que le hubieran enterrado vivo.

Pero la cosa no acaba ahí. Él sigue diciendo cosas...

¡Hola, hola! Estoy aquí. Me voy a morir aquí dentro. ¿Estoy oyendo a un sacerdote?

¿Cómo fue esto posible?

Shay Bradley sabía que iba a morir. Hace un año, antes de que la enfermedad comenzara a hacer estragos en él, realizó esta grabación con la colaboración de su hija. Prefirió marcharse entre risas. Señor Bradley, eso es hacer mutis con estilo.

He traducido del inglés, por encima. La verdad es que, como buen irlandés, dejó grabadas muchas palabrotas.

Claro, el que no sepa inglés, no se habrá percatado. Hay que aprender inglés, sobre todo si quieres hacer carrera en política...

Sabemos que esta es una de las grandes asignaturas pendientes de nuestros políticos. Esa y decir la verdad.

Repasamos la galería de horrores del inglés de nuestros políticos. Dicen que lo importante es lanzarse. Para lanzados, Abel Caballero. Continuamos para línea. Pablo Iglesias, que dice tener nivel para enseñar inglés pero escuchándole tengo mis dudas.

No podemos olvidar la mítica intervención de Ana Botella ante el COI

Más recientemente, Carmela Silva, presidenta de la diputación de Pontevedra.

Escuchándolos, me da la impresión de que se han quedado en la primera lección del curso de inglés.

La última en unirse a este selecto club de los horrores ha sido la ministra de sanidad en funciones, María Luisa Carcedo. Un poco desastroso.

Y ahora cogemos un avión.

En Estados Unidos se prohibió embarcar a una pasajera con su animal de apoyo emocional. Nada más y nada menos que un macho adulto de pavo real.

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