La historia de Luda, la joven con "disociación" que dejó de sentir emociones durante su infancia

Fue adoptada de un orfanato ruso a los tres años y su mente opto por la disociación, lo que le hizo dejar de sentir durante años tanto física como emocionalmente

00:00

La historia de Luda, la joven con "disociación" que dejó de sentir emociones durante su infancia

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

2 min lectura

Luda nació en Siberia el 27 de marzo de 2001. A punto de cumplir tres años, por suerte, la adoptaron. De aquella época no recuerda nada, pero lo que podría ser normal en cualquier niño de esa edad, tener vagos recuerdos de la infancia, en su caso trajo consecuencias.

Aquella época bloqueó hasta tal punto a Luda que, de un día para otro, dejó de sentir dolor. La “disociación” llegó a su vida para quedarse, al menos, durante un tiempo. En la época del orfanato, al no haber recibido apenas atención ni cariño, este mecanismo se instauró en su cerebro. Imagínate, te caes, te haces daño y no sientes nada. Tampoco fatiga, ni cansancio, ningún tipo de emoción. ¿Cuánto tiempo puede vivir una persona así? Ahora con 21 años, Luda echa la vista atrás y se recuerda como una niña a la que todo el mundo le parecía débil. Ella pensaba que eran los demás quienes estaban rotos cuando en realidad era totalmente lo contrario.

Cuesta imaginarse cómo alguien puede pasar por eso y que nadie alrededor lo perciba. Luda era capaz de correr durante horas sin cansarse, estar en manga corta en invierno y no sentir frío, hacerse ampollas en los pies y no darse cuenta y un largo etcétera que hizo que la etiqueta de “niña fuerte” la acompañara durante toda su infancia y parte de su adolescencia, pero un día, sin esperarlo, se rompió por dentro y llegó el dolor emocional cuando escucho una historia de adopción similar a la suya.

Fíjate que se empezó a sentir débil cuando lo que estaba haciendo era algo tan humano como llorar. Como te puedes imaginar, Luda no tuvo más remedio que aprender a vivir con ello y cuando la disociación pasó a un segundo plano, desapareció.

A día de hoy, a Luda le queda algún resquicio muy leve, pero es completamente consciente de sus todas sus emociones. De hecho, lo cuenta en redes sociales para dar visibilidad a un problema que, en su día, le dio muchos quebraderos de cabeza. Cuando hablo con ella me cuesta creer que tenga 21 años pero lo que sí me queda claro es que ahora vive y siente la vida intensamente y que se puede ser fuerte, sí, pero también permitirse la emoción.

Programas

Último boletín

13:00H | 22 FEB 2026 | BOLETÍN

Boletines COPE
Tracking