La foto: En Navidad, también "devastación y huesos esparcidos" en Alepo
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La foto: En Navidad, también "devastación y huesos esparcidos" en Alepo
Madrid - Publicado el - Actualizado
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La foto que me ha llamado la atención, más que llamarme la atención me ha abierto las carnes.
Es de una ciudad antigua, preciosa, pasé entre sus calles solo cuatro días pero no me la puedo quitar del alma. La primera vez que entré en Alepo, un sol inmenso se ponía entre las ruinas mientras los muecines llamaban a la oración. Todavía se oían las bombas. Al fondo de la foto, la ciudadela, sobre la colina, murallas blancas.
En Alepo la piedra siempre es blanca. La ciudadela guarda la memoria de las huellas del señor Alejandro. Después los minaretes y más discretas las catedrales, en la ciudad Siria hay muchas catedrales. Y más cerca, la devastación.
El barrio retratado parece la ruina del foro. Los cascotes forman una playa de destrucción, la entrada de un pequeño comercio mordida por bombas viejas, paredes sin casas, casas desmochadas, hierros retorcidos, las fachadas más principales convertidas en caretas, el barrio como un esqueleto desecho, la hierba creciendo entre los hogares derribados, la desolación convertida en refugio de las gentes, el desierto colándose en el gran oasis, las vigas se han podrido, el viento también triste recorriendo las mismas ventanas sin cristales, año tras año, la fe rota, la esperanza olvidada, el barrio sin iglesia ni mezquita, sin alcalde, la tierra abandonada y llorada en el destierro, todos en el arrabal como hojas en el suelo que nadie ha recogido.
Y ya delante, en la foto, un gran árbol de Navidad, un árbol muy alto, picudo, que parece querer rasgar el cielo para que descienda un rocío que de flores a los huesos esparcidos.



