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De Haro a las 18h: "En Podemos no hay manera de poner orden"

Cinco años después, el gran sueño de hacer política bonita ha acabado convirtiéndose en una lucha despiadada por el poder

Tiempo de lectura: 2Actualizado18:20

'Order' en inglés significa la mismo que en español. Acabamos de escuchar a Jonh Bercow, el speaker, algo parecido al presidente de un parlamento continental, pidiendo orden a los diputados británicos en los últimos debates sobre el Brexit y la moción de censura que tienen patas arriba al Reino Unido. El grito de Jhon Bercow se ha hecho viral en las redes sociales y los videos de este extravagante y muy británico personaje, con corbatas imposibles, tiene miles de visitas. Tiene algo de profético que en este mundo liquido, donde nadie sabe bien si vamos o venimos, un speker del parlamento británico gritando orden se haga viral. Pero en Podemos, ¡ay en Podemos¡ En Podemos no hay manera de poner orden. Anoche Errejón, después de anunciar que se presentaba con Carmena a las elecciones sigue siendo el candidato de Podemos. O sea que no se marcha, que Errejón quiere estar en misa y repicando. Claro eso crea un gran problema a Podemos. Porque Podemos, si quiere sobrevir tiene que presentar un candidato de Podemos de verdad. Pero Errejón se lo complica porque no dimite y sigue siendo diputado. En Podemos no saben cómo echarlo, esta mañana Echenique, le ha pedido que deje el escaño pero luego le ha llamado muerto de hambre. Y Montero, que ya está activa y que ha sustituido a Iglesias, que está de baja de paternidad, ha dado por hecho que Errejón se ha marchado. Cinco años después el gran sueño de un hacer política bonita ha acabado convirtiéndose en una lucha despiadada por el poder, Podemos es un barco a la deriva del que todo el mundo parece querer saltar a tiempo. Podemos expropio el sueño de cambio del 15 M, con una vanguardia revolucionaria que prometía un asalto al cielo. Y ante todos los españoles están mostrando la cara más fea del infierno: los viejos amigos y colegas como en uno de esos realtys tan de moda, devorándose. El caso de Podemos lleva camino de convertirse en un caso de manual: las utopías generan devastación, para hacer política hay que tener el coraje del realismo.