Juan Solo: “Atraco de ultratumba en un hotel de Granada”

Aquí tendrás todos los detalles de un surrealista atraco a un hotel de Granada y la historia de un anciano español acusado de atentar contra el patrimonio 

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Juan Solo

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 17:43

Ya lo advertí a principios de agosto que iríamos a nuevas elecciones en noviembre. No me equivoqué. Era algo que se veía venir. Yo sé que a la gente le ha podido la ilusión y soñaban con no volver a votar pero nuestros políticos tienen muchas cuentas pendientes y, a la mínima, se las cobran.

Hoy te traigo dos noticias espeluznantes:

La primera nos lleva hasta Granada, donde un ladrón intentó atracar un hotel de Granada, en plena madrugada, disfrazado de fantasma. El ladrón apareció con un cuchillo y amenazó al recepcionista del hotel Albolote. No hay sonido peri sí imágenes.

En las imágenes parece que el cuchillo está pintado de rojo. Y el disfraz de fantasma... No os esperéis nada demasiado elaborado, con maquillaje de primer nivel, prótesis de látex... El disfraz que llevaba puesto era una simple sábana con agujeros para ver.

La otra noticia espeluznante nos lleva a Nápoles, en concreto a las ruinas de Pompeya. La noticia ocurrió en verano pero no por ello es menos noticia. Un español fue detenido por defecar en las ruinas de Pompeya.

La ciudad fue sepultada por las cenizas del Vesubio el año 79. Seis metros de ceniza cubrieron Herculano y Pompeya. Una maravilla arqueológica que merece ser visitada. Pero allí no hay tiendas ni nada; solo ruinas arqueológicas. Tampoco hay baños. ¿Y si te da un apretón? Nadie está libre de que la naturaleza llame a la puerta con violencia.

El turista español se sintió como Juanes, y demostró poseer conocimientos sobre la antigua civilización romana porque para dejar su regalito eligió una domus romana. Nuestro compatriota eligió bien porque escogió para soltar su regalo la domus de Menandro, una de las más lujosas y mejor conservadas.

La policía le detuvo y se le ha acusado de atentar contra el patrimonio histórico. Tenía 80 años. Acababa de comer en un restaurante donde había parado el autobús. Hacía mucho calor, más de 34 grados.

¿Quién no ha estado en su misma situación? Siempre puede ser peor. A mí me ocurrió a bordo de un taxi.

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