Foto del Día: "cerró los ojos del hombre al que quiso"
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Madrid - Publicado el - Actualizado
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La foto que me ha llamado la atención la he visto hoy en la web del National Geographic. De un fondo negro salen las manos, solo las manos de Dominga una boliviana de 80 años. Dominga lleva el frío despoblado del altiplano en el alma y, por eso, gasta siempre dos saquitos. Uno gris gordo, más cerca de la piel y el otro celeste para fuera, para que se le vea guapa. Pero Dominga, que siempre fue pequeña, se han encanijado con el tiempo y ahora tiene que doblar los puños. Las manos de dominga están negras, curtidas por el tiempo, los dedos, con artritis, se tuercen como sarmientos. Las venas son como raíces que quisieran estallar. Todo en las manos de Dominga es leñoso, con ellas ha sacado durante años las pequeñas patatas, como piedrucas negras, que resistían a la falta de agua y a una tierra que a veces se parece a luna. Con esas manos Dominga ha acercado la boca de las criaturas que Dios le dio a su pecho del que le salía una lecha blanca que parecía un milagro. Parecía milagro que Dominga hiciera leche a pesar de la fatiga y del poco comer. Con esas manos cerró Dominga los ojos del hombre al que quiso. Lo quiso, es verdad, que con pocas palabras. Y ahora Dominga entrelaza sus dedos con timidez, sin acabar de acomodarse. Las manos de Dominga dicen mucho de ella: les falta ese reposo que tienen otras, les falta una postura conocida, no hay en ellas ni el acomodo en la queja, ni el sosiego de la satisfacción. Hay en las manos de Dominga, la fuerza de los humildes, de los insatisfechos: el estar buscando todavía el gesto preciso.



