La Foto: " un camino en el agua por el que se sepa a dónde se va y de dónde se viene”
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Madrid - Publicado el - Actualizado
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La foto que me ha llamado la atención la he visto hoy en La Vanguardia. Es la foto de un canal que discurre entre palacios. Palacios de fachadas púrpuras y rosas lavados. Las contraventanas abiertas, y el rumor de las aguas y el olor de la laguna antigua entrando en las salas, en las estancias, subiendo las escaleras para volver a salir por terrazas que huelen a jazmín y a señoras elegantes, guapas señoras sin la inquietud de las mozas jóvenes. En la curva del canal se levanta una torre chiquita de ladrillo y almenas coquetas. Y van y vienen por la calle del agua las barcas, unas verdes, otras naranjas, algunas azules, las más blancas. No son góndolas sino botecitos con seis o siete marineros que, de pie, sin mucho esfuerzo, empujan sus remos. Y los botes van canal arriba, en una plácida mañana en la que el sol de mayo es una fiesta. Y las gentes miran desde lo seco esta travesía fácil y sencilla. Y toda la escena arranca una nostalgia: los colores dulces de las fachadas, la suave navegación, el río manso y obediente, la belleza de una luz recién estrenada que hace que las cosas parezcas nuevas, todo arranca una nostalgia, la nostalgia del canal, de un camino en el agua por el que se sepa a dónde se va y de dónde se viene. No lastima en las manos ni en los brazos el esfuerzo del remo, ni los años pasados al borde del agua, lo que provoca cansancio y desvarío, lo que rompe las piernas es no tener, no haber encontrado un camino en el agua. De ahí la nostalgia que despierta una mañana de mayo de suave travesía.



