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Crónica negra: Asesinados por sus propios familiares

Historias que provocan un pellizco en el estómago por la relación entre víctima y verdugo

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Cope.es

Tiempo de lectura: 1'Actualizado 12:10

Nelson Castro esperó a que su madre, Miriam, se tumbara en la cama. Cuando la mujer estaba tranquilamente leyendo un libro, su hijo apareció por detrás, musitando una extraña oración, y le clavó un cuchillo en el estómago. Miriam intentó quitarse de encima al agresor, pero éste la apuñaló 37 veces, dos de ellas en la cara.

Tras cometer su crimen, Nelson decidió ducharse. Tenía el cuerpo lleno de sangre y de trozos de carne y vísceras de su víctima.

Minutos después llegó a la vivienda Lisseth, la asistenta doméstica, a la que también apuñaló con tanta saña, que tuvo que cambiar de cuchillo porque el primero se volvió demasiado resbaladizo. Después infringir a Lisseth 33 puñaladas, le cortó la garganta y le clavó una daga en los ojos.

Aquellos asesinatos habían tenido como germen el ingreso de Nelson Castro en una secta satánica fundada en Caracas.

Abrimos varios expedientes de asesinos que mataron a miembros de su propia familia. Casos como el de Sabine Radmacher, una mujer que, henchida de celos ante la separación solicitada por su esposo, decidió matarlo NO sólo a él, sino también al hijo que tenían en común y que había quedado bajo la custodia de su padre.

Pero la locura de Sabine no tenía fin, y tras el doble asesinato, la mujer se adentró en las instalaciones de un hospital, donde asesinó a un enfermero y dejó varios heridos, hasta que un grupo de más de 300 agentes de policía lograron abatirla a tiros.

Conoceremos también otros casos estremecedores de asesinatos en familia, con protagonistas tan siniestros como Stylloy Pantopiu Christofi, “la suegra asesina”, o Loch Ah Tam, “el padre asesino”.

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