Antonio Herraiz: "Quince años muerta en su casa y ningún familiar se interesa por ella"

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Hay realidades que superan cualquier guion de cine y la noticia que hemos conocido hoy es una de ellas. ¿Una persona puede permanecer muerta en el interior de su casa durante 15 años sin que ningún familiar se interese por ella? La respuesta es afirmativa y ha ocurrido en Madrid, en el distrito de Ciudad Lineal.
La Policía ha descubierto esta semana el cadáver momificado de una mujer de 78 años en el interior de su vivienda. Los vecinos han contado a COPE que la última vez que vieron con vida a Isabel fue hace 15 años. Durante este tiempo han acudido en varias ocasiones a la policía para denunciar su ausencia. Pero las fuerzas de seguridad no podían actuar al no haber ninguna denuncia. Además, todas las llamadas que realizaron a sus familiares no dieron resultado. Isabel apenas tenía relación con ellos: “Dijeron que no, que mientras pagaba la luz y el teléfono no estaba muerta, y yo digo esa señora está muerta porque no la veíamos y nadie se preocupaba”.
Y así han pasado 15 años hasta que una sobrina de Isabel se ha interesado por su tía y la policía entró en la vivienda. Se encontraron el cadáver momificado en el baño de la vivienda. Todo apunta a que esta mujer de 78 años murió sola en casa por causas naturales.
Todo ello nos recuerda el grave problema de soledad que hay en España. Hay dos millones de personas mayores de 65 años que viven solas, de las que millón y medio son mujeres. Cuando es involuntaria, la soledad se convierte en un problema y una de las causas de exclusión social.
Es viernes y tenemos que mirar a Cataluña. Hace justo una semana, los radicales estaban incendiando las calles. A pesar de que los violentos no han actuado en los últimos días con tanta brutalidad, hay una tensa calma. Y eso lo saben los universitarios que cada día quieren ir a clase a estudiar. En Mediodía COPE hemos hablado con Julia. Esta semana, junto a otros compañeros, desafiaron a un piquete de CDRs que les impedía acceder a las aulas: “Cuando los violentos vieron que tantas y tantas personas las que quería acceder, no tuvieron otra opción que marcharse. Así que pacíficamente y de forma ordenada los estudiantes cogimos el material, lo fuimos colocando en su sitio y pudieron acceder los estudiantes”.
Y de forma pacífica consiguieron apartar a los violentos. Una imagen cada vez más necesaria en Cataluña y que nos permite albergar esperanzas en esta comunidad.



