"La comida preparada de supermercado es más barata que el menú del día, pero sale caro en términos de salud, sirve para resolver una urgencia"

La última encuesta de presupuestos familiares constata el auge de los platos listos para consumir frente a la opción tradicional de los restaurantes por precio y rapidez

José Manuel Nieto

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El programa 'La Mañana Fin de Semana' de la COPE, con Fernando de Haro, ha analizado una tendencia en auge certificada por la última encuesta de presupuestos familiares: los españoles recurren cada vez menos al menú del día en restaurantes y optan más por la comida preparada que venden las cadenas de supermercados. Este cambio de hábito plantea un dilema entre el ahorro económico y la rapidez frente a las consecuencias para la salud a largo plazo.

La resistencia del menú del día

En el restaurante Anjana de Madrid, el menú del día se ofrece a 14 euros con una amplia variedad de platos caseros. Óscar, al frente del negocio, ha notado que "ha bajado algo la afluencia" y lo atribuye a que "la gente contiene el gasto porque cada vez tiene menos dinero en el bolsillo", una situación que refleja cómo el aumento del coste de vida, que podría disparar la cesta de la compra, lleva a contener el gasto. Para no perder a su clientela de trabajadores, ha decidido no tocar los precios en dos años, asumiendo una pérdida de margen de beneficio. "Al final tienes que acotar precios, cantidades y hacer un poco de sacrificio para dar el servicio", confiesa. A pesar de todo, sigue sirviendo entre 40 y 50 menús diarios.

El supermercado: precio y rapidez imbatibles

El equipo del programa se ha desplazado a un supermercado en una zona céntrica de Madrid, donde los precios son difíciles de competir. Una ensalada César cuesta 2,60 euros, un pollo teriyaki con arroz 5 euros y una paella 4,50 euros, precios muy inferiores a los 14 euros del menú del día más económico. Aunque en la capital es posible encontrar algún sitio para comer por 8 euros, la comida preparada se impone. La rapidez es la otra gran ventaja, como explican dos trabajadores que comen hamburguesas en la oficina: "Ahora a esto voy y me lo puedo comer encima de la mesa, mientras que si voy a un bar, lamentablemente, tengo que esperar".

Sale más barato que ir al bar"

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Terraza de un restaurante en España, imagen de archivo

La falta de tiempo y la comodidad son los argumentos más repetidos entre los consumidores. "Sale más barato que ir al bar", afirma un cliente. Otros admiten que comen así de lunes a viernes por ser "mucho más rápido". Incluso quienes normalmente traen comida de casa recurren a estos platos cuando surge un imprevisto. "Normalmente me traigo de casa, pero hoy no he traído", explica una clienta, que reconoce que aunque "comer en el trabajo es un poco pesado", al final la elección se reduce a una cuestión económica: "es lo que hay, es más barato".

Sin embargo, un vistazo a los ingredientes de estos productos revela una realidad menos apetecible. Una paella preparada contiene, además de sus componentes básicos, colorantes y harina de maíz. Unos espaguetis a la carbonara incluyen una larga lista de aditivos como "aromas de humo, trifosfatos, disfosfatos, carragenanos, antioxidantes, nitrito sódico y acetato sódico", ingredientes muy alejados de la receta tradicional.

El veredicto del nutricionista

Ante este panorama, Carlos Casado, miembro del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología, es contundente: entre ambas opciones, "gana el menú del día". El experto explica que se trata de "comida más casera, menos procesada" y que, por lo general, aporta mejores nutrientes. Advierte del peligro de opciones que parecen caseras, como croquetas o albóndigas del supermercado, porque "nos da la sensación de que es más sano de lo que parece, que es más casero de lo que parece", cuando en realidad son productos industriales procesados.

Nos da la sensación de que es más sano de lo que parece"

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Varias personas con carritos de la compra en un supermercado frente a estantes con comida preparada

El problema de la comida preparada, según Casado, reside en que viene cargada de "aditivos, azúcares añadidos, un exceso de sal y aceites refinados". Un consumo habitual de estos ultraprocesados tiene consecuencias directas. "Se ve claramente un aumento de incidencia de hipertensión, aumento del colesterol, problemas de azúcar, infartos e ictus", alerta el especialista. Recomienda que, para que un menú del día sea saludable, se elija verdura de primero, carne magra o pescado a la plancha de segundo y fruta de postre, un patrón que en algunos restaurantes se puede encontrar incluso por precios muy bajos, como demuestra la existencia de algún menú del día que cuesta 5,5 euros.

La conclusión del experto no es la prohibición, sino la moderación. Considera que se puede hacer "una ingesta semanal de este tipo" realizando una buena elección, pero el hábito debe ser otro. "Lo importante es el conjunto de la alimentación y lo que hacemos en el 80% o 90% de nuestro tiempo", subraya. La comida preparada puede resolver una urgencia, pero basar la dieta en ella es un riesgo para la salud que, a la larga, sale caro.

Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.